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jueves, 27 de noviembre de 2025

LA TERTULIA

 

Presentes de drcha. a izqda.: Eduardo, Pedro, Juan José, Martín, Emilio y José en el café Viena de Barcelona, la ciudad que describió Rossend Arnús como:“Una capital bella, rica y de ilustre abolengo que se presenta siempre y a todas horas vestida con el sayal del trabajo”.

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Inicio este artículo citando a dos autores más: William Ospina considera que "los libros son como lámparas que guardan genios imprevisibles", pero no toda lámpara tiene su genio sino que depende de quien la frote. Dicha sentencia la aplico a los amigos visibles; los que estamos presentes en la tertulia intentando aplicar las potencias del alma: memoria, voluntad y entendimiento, pero...

“Es preferible ser viejo menos tiempo que serlo antes de la vejez” 

La memoria, debido a la edad, debe mejorar aunque padezcamos ligera anosognosia; somos conscientes de ello. La voluntad se esfuerza en hacerlo, y el entendimiento es lo que mejor nos va a los cinco tertulianos reunidos cada primer miércoles de mes en la cafetería Viena de Barcelona, uno de los 350.000 establecimientos dedicados a la hostelería que hay en España, para tratar de encajar asuntos importantes como vía de conocimiento pero sin gritos ni aspavientos, porque en este mundo ganan los que màs gritan, ni estamos en Esparta, ni tampoco somos espartanos quienes obedecían a quien más gritaba sino que, vivimos en la bella y sorprendente Barcelona donde exponemos los criterios que cada uno tiene sobre la sociedad, la vida, el amor, la cultura, la política..., esta última, al no poderla cambiar cambiamos de tema para no entorpecer la conversación.

 "Bendito sea el hombre que, no teniendo nada que decir, se abstiene de demostrarlo con sus palabras" 

(Mary Ann Evans (1819-1880)


Tenemos una sincera amistad porque intentamos mantener el silencio para entender y comprender al otro y permitirle que se exprese para fortalecer el vínculo y convertir el café Viena en un espacio de placer temporal escuchando a los demás con inteligencia y comprensión.
Porque discutir es deber de todo tertuliano sin que se pierda la amistad por ello. Las discusiones son buenas si se debaten con buenos modales, y con educación, pues ¿qué seríamos los humanos, si no discutiéramos?, animales con lenguaje sin interrogantes.
Aunque parezca increíble, se habrán dado cuenta de que la gente no suele escuchar cuando habla el otro porque está centrada en sus propios asuntos intentando causar una impresión favorable o bien preocupada por lo que van a decir. La habilidad de escuchar parece ser más rara que cualquier otra cualidad humana.

Sino vean este ejemplo: le sucedió a F. Roosevelt, presidente de EE UU, ante quince embajadores en la Casa Blanca durante un desayuno; llamó a su secretario para demostrarle que cuando una persona es presentada a otra, no oye lo que este dice, a cada embajador que le presentaban le decía en voz baja pero perfectamente audible: -“Esta mañana he matado a mi suegra…”-. De los quince embajadores, tan sólo uno preguntó: -“Disculpe, ¿qué ha dicho?-”. ¡Los otros catorce no habían prestado la menor atención! 

 "El hablar bien es plata y el callar es oro, porque uno es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras"

(Refrán popular)

Un tertuliano listo o complaciente -no es mi caso- se contenta con rascarse la cabeza y poner atención a lo que el otro dice aunque se evada de lo que escucha, simplemente quiere agradar a su contertulio pero, en sus ojos se lee y en el aspecto se nota que está distraído. Porque amigos, escuchar bien y responder mejor es una de las perfecciones que debería dar cualquiera y en cualquier conversación. 

Así pues, las palabras y los silencios encadenados sirven para afianzar más la amistad y la fotografía que encabeza este artículo, atrapa ese momento espiritual de lo que pienso, escribo y afirmo.

“El mucho hablar tiene, entre otros inconvenientes, el muy grave de impedir el conocimiento íntimo de nuestros interlocutores, convertidos, a causa de nuestra verborrea, en oyentes enigmáticos. Los tiranos del monólogo prepáranse inconscientemente grandes desengaños” 


(Santiago Ramón y Cajal)


Según estudios realizados el poder de la comunicación se reparte de la siguiente manera: un 7% lo que decimos, un 38% en lo paraverbal (intensidad, tono, volumen, calidad, velocidad y timbre) y el 55% restante en el cuerpo (movimiento de los ojos, la respiración, los gestos, la postura, movimientos corporales, faciales...).
 
Para esto último es necesario la presencia humana, pues sin  ella no lo podemos apreciar, por eso invito unirse al grupo mensual de tertulianos donde será bien recibida su aportación a la peña
Invito  a quien tenga inquietud parecida y madurez suficiente para comprender que el otro es el otro, que no somos iguales y debemos respetar el turno de palabra, aunque a menudo sea difícil. 
Pues bien, dicho esto, escuchar es prestar atención al otro, emplear tiempo para comprender en profundidad, para ello necesitamos tiempo y práctica en ver cosas que a menudo nos pasan desapercibas, observar la complejidad del contertulio para entender mejor lo indeterminable y mutable que somos los humanos.

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En suma y a modo de epílogo, siempre me gusta cerrar con la música que provoque emoción y entusiasmo, porque el lenguaje musical transmite emociones que cualquiera reconoce aunque sea la primera vez que escuche la letra de esta canción popular, lorquiana por peteneras que interpreta Carmen Linares.



FIN

Este artículo lo publiqué en mi web: lavegueta.blogspot.com el 4 de enero de 2018.
La reseña siguiente que me hice el día 13 de noviembre de 2018.

Nota: El día 30/XII/2025, falleció, Juan José Pérez López. Descanse en paz.

"La amistad aventaja al parentesco en que del parentesco puede desaparecer el afecto, pero de la amistad no puede, pues, si desaparece el cariño, deja de existir el nombre de amistad, mientras que el de parentesco permanece"

 (Cicerón)



Esta regla o máxima de Cicerón me sirve de introducción para desplegar fragmentos de un escrito publicado en mi web cuyo título era: "Hay hombres que lloran cuando se pone el sol" dedicado a la amistad para comentar el escrito de mi amigo Emilio.
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Experimentar la amistad no es fácil, es una cuestión de azar, algo con lo que "tropiezas", si hay suerte que sea una elección firme, estable y constante. Es un tema de confianza, generosidad y compromiso basado en valores comunes revestidos de igualdad y libertad. Se despliega cuando encuentras a quien no necesitas para fines personales sino para tu desarrollo emocional.

En la madurez, se valora más el afecto real a una sola persona que al conjunto ideal de la misma; te alejas del griterío y la temeridad como propia de la arrogante juventud. La amistad real no tiene 
género pero sí tiene sexo; porque siendo el hombre de Marte y la mujer de Venus comportaría un peligroso acercamiento que rebasaría la polaridad que llevamos dentro, es decir, los amigos del mismo género dominan mejor la pasión de la que serían esclavos si fuesen de sexo distinto.


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