Hace unos días Isabel María, socia y miembro activo de este blog, me pidió si podía publicar un escrito que ella había redactado en memoria de su padre, Francisco Rincón Ruiz conocido como Paco el de Gregorio pues estoy autorizado por la Dirección de Plaza de Benínar, custodia de la memoria colectiva del desaparecido municipio, para publicar temas relacionados con el pueblo y sus habitantes.
Esta petición representa para mí un excepcional honor por dos razones importantes: la primera porque Paco Rincón ha sido amigo de mi padre hasta el final y gracias a su inestimable ayuda hoy residimos en Cataluña desde el año 1953. La segunda, algo más personal, que su hija me conceda el privilegio de confiarme dicho encargo tan sumamente íntimo y trascendente.
Por lo tanto dispongámonos a leer esta memoria o confesión laica que sale del corazón de Isabel María admirado de su progenitor que le ha acompañado, junto a su esposo, hasta el final de sus días.
Ya, dulce amigo, huyo y
me retiro
de cuanto simple amé: rompí los lazos;
ven y sabrás al alto fin que aspiro
antes que el tiempo muera en nuestros brazos.
(Andrés Fernández de Andrada. Epístola moral a Fabio)
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-Carta a mi querido padre-
Querido papá, sé que este escrito te llegará allí donde tú te encuentra ahora, pues tengo plena confianza en el todo poderoso Dios que te resumirá todo lo que has significado para mí.
Son ya pocos tus contemporáneos que van quedando..., mas quienes han llegado a conocerte saben perfectamente que fuiste..., como diría el poeta "en el buen sentido de la palabra, un hombre *bueno."
(*Recientemente se han determinado una serie de valores para clasificar a un hombre bueno: honestidad, integridad, respeto, empatía, responsabilidad, generosidad, compasión, lealtad, justicia y autocontrol. Mi padre los reunía todos)
Has llegado a cumplir la edad de la preocupación que a mí, como hija tuya, se me hicieron cortos, pues me queda un enorme vacío existencial que el tiempo podrá mitigar el dolor pero jamás olvidaré el amor ni las vivencias compartidas.
El matrimonio: Francisco e Ignacia.
Aunque naciste en Berja el 10 de agosto de 1929, tus padres, Don Gregorio Rincón Sánchez y Doña Isabel Ruiz Soto, volvieron a su pueblo natal, Benínar, en el treinta y seis: posiblemente huyendo de la contienda civil que, una vez finalizada, decidieron volver a Berja.
Para ti ya era demasiado tarde pues, siendo adolescente, te enamoraste de mi madre Ignacia, nacida en Benínar el 17 de mayo de 1930, hija de Isabel la de la posada y Frasquito el albañil una familia arraigada en Benínar desde tiempo inmemorial.
Mi padre y yo Francisco en Benínar (1968)
Como tantos otros de tu generación y muy a tu pesar, dejaste los estudios a los doce años para aportar un jornal a la familia, ¡Eran tiempos muy difíciles! y cualquier ayuda siempre era bien recibida.
Al principio, al carecer de tierras propias, trabajaste a disgusto de jornalero hasta el día que decides, junto con tu gran amigo, José Añez, alias Pepe el de Celedonio, emigrar a Cataluña a trabajar en la mina de potasa de Suria (BCN).
Una época difícil para trasladarse dentro del territorio español buscando empleo pues había tal cantidad de personas que no tenían trabajo en su patria chica que emigraban a otros entornos del país ya fuera Cataluña, Madrid o el País Vasco que sonaban como lugares donde se podía encontrar trabajo pero el Régimen político de entonces lo impedía obligando volver al lugar de origen apenas descendían del tren; de ahí que hubiera gente que se apeaba antes de llegar a la estación término de Francia en Barcelona, pues la lentitud de aquellos trenes lo permitía.
Afortunadamente, una tía de mi madre, Clemencia casada con Antonio que era hermana de Isabel la de la posada os esperaba en la estación para acogeros en su casa. Dicho matrimonio emigraron a Suria antes de la guerra in-civil y os dieron cobijo durante un tiempo hasta que la Empresa Solvay os proporcionó una especie de trastero, entonces denominado el cuarto, y hoy con cierto eufemismo diríamos loft, una habitación sin agua corriente ni baño.
Meses más tarde agrupaste al resto de la familia en el mencionado "trastero" en espera de la ansiada vivienda que llegó seis años más tarde.
Como el salario de minero era insuficiente, tuviste que trabajar como albañil, incluso los domingos, para obtener lo más necesario e imprescindible. Así aprendiste a saber administrar la economía y gastar lo justo si queríais salir adelante.
Recuerdo cuando me decías que, la infancia está llena de sensaciones, emociones y evoluciones que se viven desde el principio hasta el final, tenías razón, pues recuerdo cuando mi hermano y yo, siendo aún niños, esperábamos tu regreso a casa para ver si en la fiambrera nos habías guardado el postre.
Ese era uno de los ejemplos de la carencia en que vivían tantas familias durante la posguerra en los cincuenta que, aun teniendo un trabajo formaban parte de la... "nueva pobreza" como lo denominó, años después, Francesc Candel.
A pesar de dejar los estudios a una temprana edad, el afán del conocer, condición inherente a tu ser, nunca te abandonó. Querías seguir aprendiendo para conseguir una oficialía que mejorase tus conocimientos y obtener plaza de oficial en los talleres de la mina, pero no disponías de tiempo, un bien tan preciado por Ana María Matute, ya que el trabajo te ocupaba todo el día. Entonces, decides aprovechar la noche para seguir unos cursos de electricidad y electrónica y obtener un puesto de oficial de primera, rama de electricidad.
Los años pasaron y con ellos compraste el primer vehículo: un utilitario Seat 850 que la familia usamos para visitar a nuestro pueblo y pasar en el mismo unas breves vacaciones sorteando aquellas serpenteantes y extensas carreteras demasiado incómodas.
Siempre te ha gustado leer y estar bien informado de los acontecimientos que sucedían hasta que la vista se fue deteriorando en los últimos años sin que pudieras ver la TV, tan solo escuchar aquel silencio que escucha.
Has sido culto y muy educado además de hogareño. Disfrutabas, junto con mamá, en familia viajando poco, tan solo de vez en cuando una breve estancia en Benínar. En eso no nos parecemos pues yo estaría siempre viajando; aunque viajar sea también aprehender y obtener conocimientos y experiencia y ahora, este escrito me traslada a viajar a mi interior para profundizar en todo lo que ambos hemos vivido y apreciado.
Como a muchas personas, a ti también te ha gustado tararear canciones mientras te duchabas o afeitabas escuchando a Carlos Gardel, Manolo Escobar o Pepe Blanco, gracias a eso yo aprendí las letras del tanguista Gardel.
Como te decía, unas líneas más arriba, sufriste una enfermedad en la vista que te dejó imposibilitado para ver o conducir, sin embargo al principio te negabas a recibir ayuda alguna hasta que una voluntaria de la ONCE se ofreció a enseñarte a cruzar los semáforos apoyado en un bastón, subir al autobús o encender el fuego de la cocina.
La fuerza de tu voluntad nunca te abandonó pero se impusieron los años que nunca perdonan hasta lograr aceptar, muy a tu pesar, que no podías salir sin recibir ayuda.
Todo esto, junto con la pérdida de mamá, con quien has compartido hogar desde el 20 de marzo de 1948, contribuyó a restar valor y energía para seguir apreciando lo que, hasta entonces, había sido tu mundo a pesar que Facu y yo nunca dejamos de apoyarte con amor y comprensión en casa y en los hospitales que visitamos con frecuencia. Tu fragilidad nos enternecía y protegerla se convirtió en nuestra prioridad principal.
Tres felices instantes junto a mi hijo Héctor y Facu mi marido.
Los últimos seis días han sido los más duros para todos hasta que... el vacío reinó y sigue haciéndolo en el silencio de tu hogar de Manresa donde todo recuerda a vosotros; un sentimiento que va y viene como nube en el cielo un día de viento. Siento una tristeza al contemplarlo deshabitado.
Hoy, mi madre y tú os habéis unido de nuevo... y esta vez como cenizas "enamoradas" viviréis para siempre en la tierra que os ha visto nacer y cumplir la vieja cita bíblica del Nuevo Testamento que da título a esta memoria.
Amén.
-Ensueño-
Aun el más pobre puede hacerlo,
nada por ello ha de pagar:
el alma en el transporte de su sueño
se nutre sólo de silencio y paz.
(Emily Dickinson)






José muchísimas gracias , por compartir este escrito en Plaza de Benínar, y por todo el cariño q le has puesto, me he emocionado xq he de decir, q las poesías las ha incluido José. y el tango "Volver" no puedo escucharlo si q se me empañen los ojos. Gracias mil.
ResponderEliminarAhora buena.
ResponderEliminarMe alegro que después de este espacio de tiempo tras la pandemia hayáis retomado los escritos sobre las memorias de de los bencineros y además que hayáis comenzado por las Paco Rincón o Paco el de Gregorio o de Ignacica. Enhora buena.
De las dos últimas fotos, la de arriba es 15 días antes de fallecer mi padre, quién nos iba a decir q era su última foto...no lo imaginábamos, había salido de tantas...perdonad q no se le vea la cara al niño, pero no me gusta q los menores salgan en internet, la de abajo no la tiene tapada xq apenas se distingue. Ahí tenía mi nieto 2 días, mi padre se emociono al verlo, pobrecito estaba tan contento de haberlo visto nacer...
ResponderEliminarGracias Isabel por compartir en Plaza este resumen de la vida de tu padre, y por lo tanto de la de toda vuestra familia. También por las fotos familiares tan entrañables.
ResponderEliminarSeguro que estará contento de que quede este recuerdo de él en el blog de su querido Benínar.
Siempre estará en la memoria de los que lo conocimos, y de los que a través de tí lo conocen ahora.
Gracias también a José Añéz por el impecable trabajo.
El hueco que dejan los padres cuando se van sólo es posible llenarlo con amor y recuerdos.
ResponderEliminarCada uno entiende la muerte como puede. Su alma siempre estará entre nosotros y su recuerdo, gracias a este blog también. Dentro de 20 años, cuando su bisnieto lea las palabras de su abuela se emocionará y conocerá detalles de una vida y tiempos que no fueron fáciles pero muy felices.
La emigración de benineros a Cataluña empezó en los años 20. Nadie sabe quien fue el primero, pienso que fue un quinto que le tocó hacer el servicio militar en Barcelona, durante su estancia hizo amistades que le buscaron trabajo al cumplir con la patria. A partir de aquí el boca a boca hizo el resto, mientras en Benínar hacía siglos que se había parado el tiempo en Cataluña estaban en plena revolución industrial.
Todos los benineros emigrados a Cataluña progresaron, con mucho trabajo, esfuerzo y ahorro.
Un saludo.