Tiempos de lluvias
Este
recuerdo es a los participantes del juego del Paulo en Beninar por Navidad, año Nuevo, Reyes y días
de lluvia.
Hoy es un
día especial para recordar a benineros de la época de los cincuenta a los
ochenta y en exclusiva, para los hombres en Beninar.
¡Agua de Enero todo el
año tienen tempero!
Hoy siete de
Enero, cuando han pasado las Navidades y las actividades agrícolas tenían una
pausa; además con un tiempo revuelto de lluvia, frio y viento, era para estar
cerca del rincón con cuatro astillas o un tronco de algún almendro seco metido en
el fuego.
¡Agua del cielo mejor
que el riego!
Hay que recordar que en aquel tiempo, casi
todos los benineros habían hecho la matanza y tenían colgado en las cámaras
muchas ristras de Morcilla, Longaniza y
Butifarra, además con las ollas y orzas llenas de costilla y lomo
adobado en aceite, que para esta época de lluvias las migas, son uno de los
manjares mejores del año.
Las circunstancias del tiempo, daban por hecho,
que la ocupación de los hombres era hacer soguilla de esparto crudo por que en
varios meses en adelante, se presentara la siega y hará falta la soguilla para
atar los haces de la cebada o trigo.
¡Esta todo mojado y por
donde vas andando te vas hundiendo!
En los
claros del tiempo se solía salir a las esquinas de las calles para ver si se
veía a algún vecino, familiar o amigo para cambiar de impresiones sobre el tiempo
y de las labores del campo etc.
Las conversaciones eran amenas,
amistosas, se cambiaban impresiones sobre si era bueno para una cosa o malo
para la otra, mientras poco a poco iban llegando más vecinos y los temas
aumentaban en el debate.
¡Agua de nubes a uno los baja y a otros
los sube!
En Benínar, había
una tradición muy arraigada para los días de ocio de los hombres que era el
tradicional juego del “Paulo” un juego de cartas en el que normalmente juegan
seis jugadores con treinta cartas, los triunfos son del linaje de la muestra,
el cuatro el Paulo, el caballo el Tuerto, el tres la Andorra, y el dos La
Malilla y el resto del linaje el valor que cada carta tiene siendo de la
muestra.
Juntos en
alguna esquina, y llegando al número de seis familiares o amigos no hacían
falta muchas palabras más; nada más que con alguno decir ¡vamos a echar un rato de siega! Todos sabían a lo que se refería;
era jugar al Paulo; ¿A dónde vamos decía alguno? lo normal era ir a casas particulares hoy en la mía mañana en la
tuya y así sucesivamente a buen entendimiento de todos los comensales.
¡Agua de medio día,
agua para todo el día!
Pero en los años posteriores ya se jugaba en
los distintos Bares del pueblo aunque a principio fue en la antigua escuela de
niños situada en la Plaza; local que sirvió de Salón Juvenil, y más tarde de
bar y de quiosco en las fiestas de San roque.
¡El buen llover, el
solano ha de traer!
Hoy, quiero
hacer un recuerdo especial para todos aquellos que en mi niñez veía jugar al tradicional juego
del Paulo:
Eran:
Florián, Manuel Vázquez, Manuel Blanco, Frasquito el de la carretera, Miguel el de
Virtudes, Manuel Medina, Antonio el Regalado, Ángel el de Manuela, Miguel el de
Carmen la de Constanza, Ángel de Manuela, José Manzano, Antonio Rincón, Julio
el Nene, Aurelio (Kiko), Manuel el de Ostaquia, Paco Ruiz, Esteban, Juan
Sánchez, Antonio Roda, Juan el de Agustín, Paco el de Ramón, Andrés Pérez,
Frasquito de
Isabel la de la posada, Pepe Ruiz, Antonio López, José Sánchez Brao, Ramón M.
Juan el de Simón, Antonio el de Gonzalo, Pepe el de Julia, Paco Indalecio,
Antonio y Juan Sánchez, Juan Molina, Faustino M. entre los más contemporáneos,
siendo muchos o casi todos los benineros
anteriores los que jugaban a este juego tan tradicional en Benínar.
Paco Ramón

Muy bonito tu post
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