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jueves, 14 de enero de 2021

SIEMBRA. POSTURA Y RECOGIDA DE LAS HABAS antiguamente, EN BENÍNAR

 


    Al término de la monda del maíz en nuestro pueblo y coincidiendo con término de la guerra civil española, se sembraban las habas hasta que vino otros novedosas hortícolas que las sustituyeron quedando solo pequeños huertos familiares donde solo se ponían para el consumo familiar.

    Las habas también llamadas fabas es una legumbres, de la familia las leguminosas) con gran potencial de vitamínico (B1) destacando su riqueza en hierro esencial para el transporte del oxígeno en la sangre. Las habas son muy buenas para el mantener a raya los niveles de colesterol. Es una fuente importante  de ácido fólico muy importante para el metabolismo y para asegurar que no nos falte energía. También nos ayuda a tener una piel joven.

¡La mejor mata dejas para después sembrar calidad!

    Empezaremos como elegir, la semilla para la siembra: los benineros tenían en cuenta que las semillas elegidas fueran de otro lugar diferente al que se haría la futura siembra para que no interfiriera alguna carencia del suelo y siempre a un buen agricultor de confianza a sabiendas que era consciente de lo que se trataba, bien en otros pueblos cercanos o bien en el mismo pueblo o se intercambiaba según se convenía pero siempre eligiendo buena calidad.

¡Las habas y el Jamón, puedes tomarlas en cualquier ocasión!

    Ya tenemos la semilla elegida; empezamos con La preparación de la tierra, que será mediante una labor con vertedera que dejara la tierra esponjosa, suelta, y en buenas condiciones para trabajarla después de casi medio año apelmazada del pataleo y todos los aportes de agua y abonos químicos a que ha estado sometida.

¡Cava profundo, echa basura y olvídate de la química pura!

 

    Para merguear la tierra se tiran rastros a ojo de buen cubero, con el pie descalzo.

    Se divide en mergas mediante caballones perpendiculares y horizontales  más o menos uniformes con la misma superficie, con una reguera de distribución, según la longitud que tengamos disponible, con el fin de cuando necesitemos regar el agua este bien regulado y el riego sea mejor distribuido.

    Hay varias maneras de efectuar la siembra: una siembra en seco y después regar y regar y después sembrar.

¡Lo bien hecho siempre es provecho!

    La siembra se efectuara con mancajes haciendo hoyos de unos seis centímetros de profundidad a los que pondremos tres habas secas anteriormente seleccionadas, en línea de unos 22 a 25 cm de golpe a golpe y a una distancia entre 50 y 60 cm entre hileras, a la vez tapando con la misma tierra que hemos sacado del hoyo.

    Para sembrar después de regar hay que poner la noche antes todas las semillas en un cubo de agua para que se remojen y la lleta se ablande y le cueste menos nacer ya que al mover la tierra del hoyo, pierde pronto la humedad y puede que haya que volver a regar de nuevo con lo que puede ser perjudicial para la nacencia de la semilla.

 

    La siembra antes de regar tiene la ventaja que la tierra ya no se mueve y no se ventea, con el proceso de germinación es más eficaz.

    Un truco muy bueno y eficaz para que los nematodos o roedores que hubiere no ataquen a la semilla  o grano durante un tiempo es frotar la misma con un trapo humedecido en gasoil.

¡La siembra hecha en el mejor momento tendrá al amo muy contento!

    Una vez teníamos la siembra terminada esperamos unos días hasta que vemos la tierra en cada golpe romper o rajarse con lo que sería buena señal de la buena nacencia. En el caso de que en algún golpe, al pasar unos días más no rompe volveríamos a sembrar o reponer los que faltasen.

    Los benineros sabían ya de carretilla, en que terrenos se crían mejor las habas, no todos los terrenos son buenos para la siembra de las habas. Nuestros abuelos, atraves de los años y de padres a hijos se transmitía la experiencia.

¡Al pan, pan y al vino, vino las dos cosa mezcladas con habas y tocino!

    En Benínar siempre se buscaban terrenos con pocos aportes de nitrógeno ya que las leguminosas acaparan gran cantidad  atraves del aire y por medio de sus hojas y trasportado por la sabia, lo acumulan en sus raíces.

     Si arrancas una mata de habas comprobaras en sus raíces una gran cantidad de gránulos que son los que contienen el hidrogeno. Por ello nuestros abuelos cuando ya se había terminado la cosecha y había que preparar la tierra para una nueva siembra un gran aporte de nitrógeno lo hacían, enterrando en el surco las matas de la cosecha de habas.

¡Agua poca y habas y jamón hasta la boca!

    La mata de habas es una planta que no admite grandes cantidades de agua, con lo que los liegos deben ser controlados y evitar el exceso de agua en sus raíces. Sin embargo al ser un fruto de invierno lo normal es que le llueva e incluso el agua del cielos es sustancialmente beneficiosa para todas las plantas, con el agua de lluvia se limpian  perfectamente las hojas y dejan transpirar mejor  el aire y su contenido.

¡Con habas y jamón no pasa hambre ni el abuelo Ramón!

    No puedo dejar de hacer mención lo importante que eran las habas para la alimentación de las familias. En el tiempo de las habas en Benínar fue un alimento muy importante: se comían en guisados de capotes que era cuando el grano todavía estaba tierno, en fritada con jamón o bacalao cuando el grano medio hecho, crudas para acompañar con jamón o tocino, bacalao y unos vinos del país y por ultimo cuando la mata ya estaba agostada con el fruto duro se pone a secar en el terrado y cuando está totalmente seca se desgrana y sirve para hacer potaje.



Paco Ramón

 

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