Al término
de la monda del maíz en nuestro pueblo y coincidiendo con término de la guerra
civil española, se sembraban las habas hasta que vino otros novedosas
hortícolas que las sustituyeron quedando solo pequeños huertos familiares donde
solo se ponían para el consumo familiar.
Las habas
también llamadas fabas es una legumbres, de la familia las leguminosas) con
gran potencial de vitamínico (B1) destacando su riqueza en hierro esencial para
el transporte del oxígeno en la sangre. Las habas son muy buenas para el
mantener a raya los niveles de colesterol. Es una fuente importante de ácido fólico muy importante para el
metabolismo y para asegurar que no nos falte energía. También nos ayuda a tener
una piel joven.
¡La mejor mata dejas
para después sembrar calidad!
Empezaremos
como elegir, la semilla para la siembra: los benineros tenían en cuenta que las
semillas elegidas fueran de otro lugar diferente al que se haría la futura
siembra para que no interfiriera alguna carencia del suelo y siempre a un buen
agricultor de confianza a sabiendas que era consciente de lo que se trataba,
bien en otros pueblos cercanos o bien en el mismo pueblo o se intercambiaba
según se convenía pero siempre eligiendo buena calidad.
¡Las habas y el Jamón,
puedes tomarlas en cualquier ocasión!
Ya tenemos
la semilla elegida; empezamos con La preparación de la tierra, que será
mediante una labor con vertedera que dejara la tierra esponjosa, suelta, y en
buenas condiciones para trabajarla después de casi medio año apelmazada del
pataleo y todos los aportes de agua y abonos químicos a que ha estado sometida.
¡Cava profundo, echa
basura y olvídate de la química pura!
Para
merguear la tierra se tiran rastros a ojo de buen cubero, con el pie descalzo.
Se divide en
mergas mediante caballones perpendiculares y horizontales más o menos uniformes con la misma superficie,
con una reguera de distribución, según la longitud que tengamos disponible, con
el fin de cuando necesitemos regar el agua este bien regulado y el riego sea
mejor distribuido.
Hay varias
maneras de efectuar la siembra: una siembra en seco y después regar y regar y
después sembrar.
¡Lo bien hecho siempre
es provecho!
La siembra
se efectuara con mancajes haciendo hoyos de unos seis centímetros de
profundidad a los que pondremos tres habas secas anteriormente seleccionadas, en
línea de unos 22 a 25 cm de golpe a golpe y a una distancia entre 50 y 60 cm
entre hileras, a la vez tapando con la misma tierra que hemos sacado del hoyo.
Para sembrar
después de regar hay que poner la noche antes todas las semillas en un cubo de
agua para que se remojen y la lleta se ablande y le cueste menos nacer ya que
al mover la tierra del hoyo, pierde pronto la humedad y puede que haya que
volver a regar de nuevo con lo que puede ser perjudicial para la nacencia de la
semilla.
La siembra
antes de regar tiene la ventaja que la tierra ya no se mueve y no se ventea,
con el proceso de germinación es más eficaz.
Un truco muy
bueno y eficaz para que los nematodos o roedores que hubiere no ataquen a la
semilla o grano durante un tiempo es
frotar la misma con un trapo humedecido en gasoil.
¡La siembra hecha en el mejor momento
tendrá al amo muy contento!
Una vez
teníamos la siembra terminada esperamos unos días hasta que vemos la tierra en
cada golpe romper o rajarse con lo que sería buena señal de la buena nacencia.
En el caso de que en algún golpe, al pasar unos días más no rompe volveríamos a
sembrar o reponer los que faltasen.
Los
benineros sabían ya de carretilla, en que terrenos se crían mejor las habas, no
todos los terrenos son buenos para la siembra de las habas. Nuestros abuelos,
atraves de los años y de padres a hijos se transmitía la experiencia.
¡Al pan, pan y al vino, vino las dos
cosa mezcladas con habas y tocino!
En Benínar
siempre se buscaban terrenos con pocos aportes de nitrógeno ya que las
leguminosas acaparan gran cantidad atraves
del aire y por medio de sus hojas y trasportado por la sabia, lo acumulan en
sus raíces.
Si arrancas una mata de habas comprobaras en
sus raíces una gran cantidad de gránulos que son los que contienen el
hidrogeno. Por ello nuestros abuelos cuando ya se había terminado la cosecha y
había que preparar la tierra para una nueva siembra un gran aporte de nitrógeno
lo hacían, enterrando en el surco las matas de la cosecha de habas.
¡Agua poca y habas y
jamón hasta la boca!
La mata de
habas es una planta que no admite grandes cantidades de agua, con lo que los
liegos deben ser controlados y evitar el exceso de agua en sus raíces. Sin
embargo al ser un fruto de invierno lo normal es que le llueva e incluso el
agua del cielos es sustancialmente beneficiosa para todas las plantas, con el
agua de lluvia se limpian perfectamente
las hojas y dejan transpirar mejor el
aire y su contenido.
¡Con habas y jamón no
pasa hambre ni el abuelo Ramón!
No puedo
dejar de hacer mención lo importante que eran las habas para la alimentación de
las familias. En el tiempo de las habas en Benínar fue un alimento muy
importante: se comían en guisados de capotes que era cuando el grano todavía
estaba tierno, en fritada con jamón o bacalao cuando el grano medio hecho,
crudas para acompañar con jamón o tocino, bacalao y unos vinos del país y por
ultimo cuando la mata ya estaba agostada con el fruto duro se pone a secar en
el terrado y cuando está totalmente seca se desgrana y sirve para hacer potaje.
Paco Ramón
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