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martes, 8 de marzo de 2022

El segador y la humanidad.



 María Teresa Gutiérrez Ruiz

(14/V/1942-18/II/2022)

¿Qué es nuestra vida más que un breve día,
do apenas sale el sol, cuando se pierde
en las tinieblas de la noche fría?

(Andrés Fernández de Andrada. "Epístola moral a Fabio")

 ***

La conciencia de no saber cuánto tiempo podemos vivir, hace que los días venideros sean más preciosos que los pasados, y la compasión un sentimiento noble que capta la tristeza del ser humano y nace al sentir nostalgia de aquellos que desaparecen y se van  de este mundo.

La conciencia modela la base del comportamiento moral  y nos enseña a despedirnos, como católicos que somos, de María Teresa, cuyo sendero por la vida nacido en la oscuridad del seno materno ha transcurrido, desde que dejó su pueblo natal, en este municipio de Sant Joan de Vilatorrada y, ahora la conduce hacia la luz de Cristo.

Seguramente, la mayoría de Uds. han tenido más tiempo que yo en convivir y compartir con María Teresa todos los momentos que el tiempo permite; por eso sabrán cómo era y cuánto disfrutaba de la vida que Dios le había regalado.

El carácter y el temperamento que nos distingue a todos,  María Teresa lo había adquirido y heredado del entorno familiar y social donde transcurrió su primera infancia y temprana juventud; una población chiquita llamada Benínar perteneciente a la provincia de Almería, pero grande en tanto y cuanto la dotó de esos valores que ha sabido conservar y llevar con la dignidad que distingue a las personas de bien; aquellas que están acostumbradas al trabajo y  al servicio a los demás como fue la dedicación de María Teresa en el cuidado exquisito con sus seres queridos: de su madre Constanza y de sus sobrinos y también los sobrinos/nietos Alba y Pau a los que tanto quería. María Teresa   usó siempre de su libre albedrío y el sentido común para conseguir lo que en cada momento el Señor nos ofrece. 

María Teresa había nacido en un pueblo donde las mujeres aconsejaban al hombre para evitar escuchar sus lamentos postreros. Un lugar donde ellas, las féminas, ocupaban el papel fundamental en la economía del hogar y opinaban, junto con el varón, los pasos que debían seguir para pisar sobre terreno firme y seguro, porque, queridos amigos, la libertad interior radica en el ejercicio del pensamiento que es el activo más decisivo y libre que Dios concede al ser humano.

Decía Aristóteles: “Quien quiera saber ha de creer”. Pues bien, María Teresa era una firme creyente, tan segura de su fe en Cristo, que supo dar instrucciones para que su funeral se hiciera tal y como ella lo había previsto, siendo consciente de la brevedad del  tiempo que le quedaba. Era una ferviente amante de la Virgen de Lourdes. Tuve la oportunidad de compartir varias peregrinaciones a esa bella Gruta donde ella se sentía muy feliz de  peregrina.

Ahora acaba su peregrinación en esta tierra, sin embargo, ¡ya alcanzó la meta! Ahora puede contemplar el rostro hermoso de la Inmaculada que preside la Gruta de Lourdes. Nuestro Padre del cielo la ha abrazado y enjugado todas y cada una de sus lágrimas. 

No puedo dejar de manifestar el gran ejemplo que nos han dado Juan y María así como María Teresa la hija. ¡Cómo han cuidado de su hermana y tía y qué diálogo más bello entre Juan y su hermana, ayudándola a dar el paso más importante de su vida! Juan la colmó con esa Fe que brota en el corazón de la Virgen María  y juntos fueron conscientes de que el final llegaba y lo más importante era preparar la última maleta cargada de amor hasta llegar al Paraíso de Dios.

Señor, te pido que des a María Teresa reposo a las penas de su corazón y actividad a la  alegría de su alma, que ya  vive,  atada al ROSTRO infinito de la vida eterna.

***

“Quiero morir cuando decline el día. 

En alta mar, mirando al cielo,

donde parezca un sueño la agonía,

y, el alma,

un ave que remonta el vuelo”

(Manuel Gutiérrez Nájera)

 
REQUIESCANT IN PACE

1 comentario:

  1. Muy agradecido a M. José Torroja, esposa de mi primo Josè Añez, por estas bellas palabras llenas de fe y de esperanza que le dedicó a mi hermana en su funeral.

    Sin haberlo leído, veté el penúltimo párrafo porque conozco bien a mis primos que nos tienen mucho cariño y consideración, pero ese día la protagonista era M. Teresa.

    Como veo que José ha publicado el texto íntegro, he de decir que toda la familia estuvo pendiente de ella durante su enfermedad ofreciéndonos su apoyo y ayuda, y que por culpa del covid no se pudieron despedir como les hubiese gustado.

    Muchas gracias de nuevo a M. José y a su esposo; a mis queridos sobrinos, y a todos los paisanos y amigos que leáis este comentario, por el cariño y apoyo recibido durante estos últimos y duros meses.

    Un abrazo para todos.

    Juan Gutiérrez.

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