viernes 4 de diciembre de 2009

La filoxera

La filoxera es una plaga de las viñas y de las parras producida por un insecto procedente de América del Norte. En el siglo XIX invadió las vides de Europa, provocando su destrucción masiva, en especial las francesas. En España entró por Málaga y unos años después alcanzó las viñas de la Contraviesa primero y los parrales de Almería después. La Alpujarra fue una de las zonas más afectadas.

La filoxera (fhylloxera vastratis) se alimenta de la savia que chupa de la raiz de la planta, provocando su muerte irremediable. Aunque el insecto es minúsculo, de alrededor de 1 mm de largo, se reproduce con gran velocidad y se extiende rápidamente por las viñas cercanas, provocando la destrucción de miles y miles de hectareas de viñedo en poco tiempo.

Cuando apareció la filoxera, los agricultores apenas podían hacer nada para combatirla. Se provó inundar los campos con agua para que el animalito muriera ahogado. Evidentemente, esto sólo funcionaba en zonas de regadío. Gracias precisamente a ello, las parras de la uva del barco de Almería pudieron salir relativamente bien de la plaga. En cambio, las viñas de secano de la Contraviesa, quedaron extremadamente dañadas. Se calcula que en el triángulo Castell de Ferro, Lujar y Rubite, en especial, junto con zonas anexas, estaban destruidas la friolera de 40.000 Ha de vides. Estamos hablando de millones de cepas completamente "achicharradas" por el dichoso bichito.

Se probaron todo tipo de insecticidas, de los que había en aquella época en que la agricultura no tenía el desarrollo actual, en el que se dispone de multitud de fitosanitario muy eficaces. Por ejemplo, se pintaban los troncos con mezclas de distintas sustancias para intentar matar el huevo de invierno, tales como la cal viva, el naftaleno, y el aceite de hulla. El resultado era muy deficiente.



El tratamiento con sulfuro de carbono dio buenos resultados, pero era un método muy caro. El sulfuro de carbono es un gas que se inyectaba en el suelo disuelto en agua, según la forma que se aprecia en la figura.

Pero la solución definitiva fue emplear pies de cepas americanas resistentes al insecto, injertadas con las cepas europeas.


En cambio, en muchos sitios se prefirió arrancar las viñas y abandonar definitivamente este cultivo. Se sabe, por ejemplo, que en Málaga, por donde se introdujo la infección, fue tal el desastre que los campos abandonados, sin cepas que retuvieran el terreno, fueron los causantes de que las lluvias torrenciales, libres para fluir, provocaran serias inundaciones.




En 1878 se declaró la primera infección y 5 años después la Contraviesa estaba completamente afectada. La frontera natural del Río Adra, en un lado Turón y al otro Benínar, sirvió de "cortafuegos" para la plaga, pero ya en 1886-87, había llegado a Berja. En 1889 la filoxera había alcanzado Dalías, Enix, Almócita, Fondón, Alcolea, Lubrín y toda la Alpujarra. Antes de la plaga, Adra tenía 2.534 Ha de vid. A finales de 1885, en el primer año de la infección, se habían reducido las hectáreas a la mitad (unas 1.200), y al año siguiente, en 1886, sólo quedaban 126 Ha, un ridículo 5% de las existentes tan solo 2 ó 3 años antes...

Rosario Ruiz Baños
Rafael Bailón Moreno

Para saber más:

Juan Piqueras Haba. La filoxera en España y su difusión espacial: 1878-1926 Cuadernos de geografía, Nº 77, 2005, pags. 101-136

Gemma Molleví Bartoló y David Serrano Giné. El impacto de la filoxera en Andalucía según la diplomacia francesa. Biblid, nº 40, 2007, pags. 137-148.

martes 1 de diciembre de 2009

El Infante Don Juan de Granada, alternativa regia a Abén Humeya, es el desconocido y último sucesor del Reino Nazarí


Muley Hacén, del que la leyenda dice que está enterrado en el Pico Mulhacén, en Sierra Nevada, fue Rey de Granada y origen de una convulsa descendencia que luchó por el poder de un reino acosado por Castilla y Aragón. Su hijo Boabdil le destronó y fue el rey que entregó las llaves de la Alhambra a los Reyes Católicos. Pero Boabdil tenía dos hermanastros, Nasr y Saad que, tanto por las intrigas de la madre de aquel, Aixa (Cetti Fátima), como por la habilidad de los Reyes Católicos para atraérselos hacia sí, quedaron completamente relegados en la lucha por erigirse reyes de Granada. En cambio, un nieto de Nasr, el Infante Don Juan de Granada y Mendoza, pudo ser nombrado nuevo Rey de Granada en lugar de Abén Humeya en la Rebelión de los Moriscos de la Alpujarra. La actuación del sistema de espionaje de Felipe II impidió que esto hubiera ocurrido.

La historia es como sigue. El primogénito de Muley Hacén era Boabdil el Chico (Abū ʿAbd Allāh Muḥammad) nacido de la Reina Aïsha bin Muhammad ibn al-Ahmar (Aixa o Cetti Fátima). La Reina Aixa era experta en las intrigas palaciegas, sobre todo desde que una nueva favorita del rey, dicen que bellísima, empezó a adquirir poder e influencia sobre el monarca y se convirtió en su segunda esposa. Nos referimos a Doña Isabel de Solís, cristiana cautiva que abrazó el Islam bajo el nombre de Soraya. La fotografía es de la "Torre de la Cautiva" en la Alhambra, donde la leyenda cuenta que Doña Isabel de Solís estuvo presa antes de que el rey se enamorara perdidamente de ella.

Esta segunda esposa tuvo dos hijos, los citados Nasr ben Ali y Saad ben Ali, y ante el temor de que el mayor de ellos pudiera ser nombrado heredero legítimo del trono de Granada, la Reina Aixa tramó un golpe de estado contra su marido en el cual el hijo de ambos, Boabdil, fue finalmente nombrado nuevo Rey de Granada. De estas intrigas también salió malparado el hermano de Muley Hacén apodado el Zagal.

Con Boabdil en el poder, sus hermanastros Nasr y Saad, así como la propia Soraya, cayeron en desgracia. Los Reyes Católicos, muy astutos, los acogieron y les ofrecieron prevendas para que no intentaran optar por el trono de Granada. Si además se eliminaba a Boabdil, el terreno se allanaba para apoderarse del último reino musulmán de España. En efecto, Boabdil completamente rodeado y entendiendo que el Reino de Granada ya no tenía futuro bajo su dinastía nazarí, pactó el fin de la Guerra de Granada y entregó la Alhambra bajo unas condiciones de capitulación lo más favorables posibles para los granadinos.



Con Boabdil en el exilio, la Reina Aixa que pretendió con sus intrigas perpetuar el reino en su hijo, no pudo en 1492 más que expresar su indignación con la supuesta frase: "Llora como una mujer lo que no supiste defender como un hombre..."

Poco antes de la Toma de Granada, los Reyes Católicos secuestraron a los hermanastros de Boabdil, Nasr y Saad, todavía pequeños, y los llevaron a Sevilla. Con el desarrollo de los hechos, Soraya, vuelve a abrazar de nuevo el cristianismo y entra en la corte de Isabel la Católica, con el nombre de Isabel de Granada. A partir de este momento, la ex esposa de Muley Hacén dedicó su vida a acompañar a Isabel la Católica hasta su muerte. Sus hijos toman los nombres de Infante D. Juan de Granada (Nasr) e Infante D. Hernando de Granada (Saad), manteniendo, eso sí, sus estatus reales de príncipes, aunque sin opción a ser nombrados reyes.

Ambos se casan con mujeres de la nobleza cristiana. Hernando no tiene descendencia, pero su hermano Juan tiene numerosos hijos: El primogénito es Don Juan de Granada y Sandoval (que no tiene descendencia en su matrimonio) y le sigue Don Gerónimo Bernardino de Granada y Sandoval, que hereda los derechos reales. Éste, a su vez, tiene dos hijos: Don Juan de Granada y Mendoza (que herada el infantazgo) y Don Hernando de Granada y Mendoza, los últimos descendientes de la dinastía nazarí de Granada.

Los hermanos Granada se codean con lo más importante de la nobleza de mediados del siglo XVI, siguiendo a la corte en donde ella se instalara. También se relacionan con personajes relevantes del mundo morisco. Esto último puso en sospecha a los servicios de espionaje de Felipe II, por lo que nunca dejaron de estar vigilados muy de cerca, sobre todo por la posibilidad de que en algún momento intentaran reclamar sus derechos como descendientes de reyes.

Sobre 1565, pocos años antes de la Rebelión de los Moriscos de la Alpujarra, el Infante Don Juan de Granada y Mendoza, viaja a Italia como asistente del Duque de Alburquerque que es nombrado gobernador de Milán. En noviembre o diciembre de 1568, a un mes escaso del inicio de la Guerra de la Alpujarra, Don Hernando de Granada, con la excusa de hacer carrera, viaja también a Italia, acercándose a su hermano.

Con el levantamiento en la Navidad de 1568 de los moriscos, se inicia al poco un proceso convulso para elegir el nuevo Rey de Granada que reinstaurara un reino musulmán. Aunque finalmente Don Fernando de Córdoba y Válor, bajo el nombre de Abén Humeya se erige como monarca aduciendo su ascendencia Omeya, reyes de Arabia y Califas de Córdoba, muchos propusieron y reclamaron la restauración del Reino Nazarí legítimo. Desde este momento, el Infante Don Juan de Granada y Mendoza, que a la sazón estaba en Italia y que pocos días antes del levantamiento fue visitado por su hermano Don Hernando, pasaba a ser la esperanza de un buen número de rebeldes moriscos. Para ellos, debería ser su rey.


Los servicios secretos de Felipe II cuyos hilos movía su secretario Antonio Pérez pusieron en marcha los medios para impedir que el Infante Don Juan de Granada pudiera volver a España y por supuesto, a la Alpujarra, que ya hervía en guerra. Se dio orden al Duque de Alburquerque, gobernador de Milán y jefe del infante, que Don Juan estuviera retenido indefinidamente hasta que no acabase la rebelión alpujarreña. Por su parte, su madre, Doña Cecilia de Mendoza, sospechando lo peor, mandó cartas a su hijo para que no se moviera de Italia, ya que si retornaba a España, muchos pretenderían nombrarlo Rey de Granada, con las posibles consecuencias muy negativas, que a juicio de ella, podrían sobrevenirle.

Por su parte, Don Juan se entrevistó veladamente con sus contactos moriscos y envió cartas a su madre, e incluso al rey, diciendo que le dieran permiso para retornar. Puso diversas excusas que, a los ojos de los servicios secretos, eran simples cortinas de humo: que quería volver para casarse por fin con su prometida, luego que estaba muy enfermo y debería venir a curarse a España o que tenía que resolver cuestiones económicas de su hacienda.

Todas las cartas fueron probablemente intervenidas por los espías, y las entrevistas con diversos personajes sospechosos de colaborar con los moriscos o con los turcos observadas a no muy larga distancia.

Ante la negativa del gobernador de Milán a que retornara el Infante Don Juan, éste decidió fugarse y volver por su cuenta. Para ello pidió prestado dinero a un banquero italiano para sufragar los gastos del viaje, pidió a su hermano Hernando que lo acompañara (el cual se negó), y salió ocultamente en dirección a Génova y de ahí a Barcelona. Su hermano Hernando fue enseguida puesto en prisión y torturado para que declarara los planes del infante, mientras que éste fue seguido por los espías que comprobaron que hizo un recorrido ya descrito en unos papeles redactados en aljamiado (castellano escrito en letras árabes) intervenidos a unos moriscos que formaban parte de la conspiración.

Finalmente, el Infante Don Juan fue capturado en Barcelona y encarcelado. Por otra parte, en la Alpujarra, el recién nombrado Abén Humeya cae en desgracia y es asesinado por sus propios correligionarios. Don Juan de Austria, hermanastro del rey Felipe II, dirige desde ahora la Guerra de la Alpujarra de forma más eficiente que el Marqués de Mondéjar y el Marqués de los Vélez. Las cartas están echadas. El sucesor omeya muerto y el sucesor nazarí encarcelado.

Finalizada la guerra, se enjuicia al Infante Don Juan de Granada y se le acepta la primera escusa que puso, que quería venir a casarse con su prometida, y en ningún momento a conspirar contra la corona de Castilla. Se le aceptaron sus disculpas y quedó libre.

Don Hernando y el Infante Don Juan, últimos herederos de la corona del Reino de Granada, murieron sin hijos, y con ellos, desapareció la dinastía que dio esplendor a Granada y su Alpujarra. Por su parte, la dinastía de los Austria respiró hondo: ya no tenían por fin rivales.

No muchos años después, también desapareció esta dinastía por falta de descendencia.

Una reflexión final en el ámbito de la "historia ficción". Aunque el ejército castellano en aquellos días era el ejército más poderoso del mundo y estaba capacitado para aplastar cualquier rebelión, siempre quedará la duda de qué hubiera pasado si hubiera entrado en juego el Infante Don Juan de Granada como aspirante. En la Península Ibérica el Reino de Portugal no se unificó con el resto de los reinos y hoy día es un pais independiente. Si el Reino de Granada se hubiera segregado, los habitantes de Granada, Málaga y Almería, al ser preguntados por su país, en vez de decir "somos españoles", dirían: "somos granadinos".



domingo 29 de noviembre de 2009

Pantano de Benínar al atardecer

He encontrado esta fotografía en varios "murales" de internet, realizada por Blas Sánchez (derfel36), que me ha llamado mucho la atención. Está muy retocada con el ordenador, pero no deja de ser impactante.



La foto original se puede descargar, entre otros sitios de internet, de:

http://www.flickr.com/photos/derfel36/4112236300/sizes/o/


Ampliación del día 2 de diciembre de 2009:

En vista de los comentarios sobre la foto de la que todos coincidimos de que da una "mala sensación", os voy a poner otra que se ha realizado más o menos en el mismo lugar, pero la foto está tal cual, sin retocar en absoluto. A ver vuestras opiniones.




En su tamaño natural, con más resolución, se puede descargar de:


Saludos.
Rafael Bailón

sábado 28 de noviembre de 2009

Río Verde




Yo entré en Beninar.
Era de noche.
Temblé escuchando
casi dormido lo que el dulce Rio Verde
me contaba.
Yo no sé lo que dicen los cuadros ni los libros,
pero sé lo que dicen
todos los ríos, sobre todo Rio verde.
Tienen el mismo idioma que yo tengo.
En las tierras salvajes
el Rio Verde me habla
y entiendo, entiendo,
historias que no puedo repetir.
Hay secretos míos
que el río se ha llevado,
y lo que me pidió lo voy cumpliendo
poco a poco en la tierra.
Reconocí en la voz del Arno entonces
viejas palabras que buscaban mi boca,
como el que nunca conoció la miel
y halla que reconoce su delicia.
Así escuché las voces
del Río Verde,
como si antes de ser me hubieran dicho
lo que ahora escuchaba:
sueños y pasos que me unían
a la voz del río,
seres en movimiento,
golpes de luz en la historia,
tercetos encendidos como lámparas.
El pan y la sangre cantaban
con la voz nocturna del agua
del gran Rio Verde.

Pd: para Río Verde

Anónimo

jueves 26 de noviembre de 2009

LAS FIESTAS EN LA ALPUJARRA


Desde su más remota existencia y durante todo su ciclo vital, el hombre, y el alpujarreño no podía ser menos, ha intentando alterar la monotonía, a veces tediosa, de la rutina cotidiana con determinadas ocasiones festivas en las que suceden días especiales en las costumbres, en la comida, en la bebida, en los horarios... que compensan de alguna manera el sacrificio de la vida campesina donde no existía el domingo ni otro día de descanso. Hay fiestas menores, ocasionales, de horas y relacionadas con el trabajo. Hay fiestas privadas como bodas, bautizos, primeras comuniones, onomásticas... que en la actualidad están perdiendo sus características tradicionales para ir tomando las del consumismo moderno. Y surgen en la actualidad fiestas diseñadas para el turismo, sin más motivación que ofrecer un espectáculo atractivo para el visitante y aunque no son tradicionales, pretenden en algunos casos mostrar actividades que si lo so y que están en decadencia o desaprecidas: de la matanza, de la parva, del agua... incluso hay donde se celebra el fin de año en agosto...
Pero las fiestas más significativas son, sin lugar a dudas, las patronales. Durante las mismas se interrumpe la actividad diaria de toda la comunidad, duran varios días y hay gran cantidad derroche de festejos
La Alpujarra es una comarca de marcada religiosidad, como no podía ser menos en una tierra cuya historia ha estado ligada a guerras de religión e imposición de la de los vencedores. Durante los siglos que los alpujarreños permanecen casi aislados del mundo, se consolida y practica en la comarca una religión ferviente de acuerdo con de la más rancia tradición basada en la herencia cultural de los mayores más que en las enseñanzas puntuales de la Iglesia en cada momento: temor de Dios y culto a las imágenes.
Excepto en el carnaval, que no es de lo más celebrado en la comarca, y algunas fiestas de quintos, toda fiesta tiene una marcada relación con el hecho religioso. Esto puede ser el viejo dilema del huevo y la gallina: ¿Fue la Iglesia quien aprovechó el ciclo festivo pagano para imponer su culto dándole carácter sagrado a los festejos? o ¿se hace la fiesta para mayor honra de cada divinidad? Sea cual sea el origen, las fiestas en La Alpujarra van unidas a los santos más venerados en cada localidad. En su honor se hacen, pero no podemos olvidar que coinciden con los ciclos anuales de las estaciones y del campo, aunque ahora se está cambiando este esquema para hacerlas coincidir con los periodos vacacionales de los vecinos y emigrados. Aunque no abundan las romerías, también se hacen algunas, incluso "profanas", o salidas al campo sin santo en días señalados, generalmente de origen religioso como los hornazos de San Marcos o del Domingo de Resurrección.


Cada localidad, por pequeña que sea, tiene su patrón, patrona o ambos, suscitando en muchos casos verdaderas rivalidades con los de los pueblos cercanos. Protegen a la comunidad, se les venera y se les teme, creen en ellos con una relación casi personal; le piden favores e intercesiones que le agradece con "mandas" en forma de velas, limosnas o sacrificios como ir descalzo en la procesión, ayunos, vestir durante un tiempo el hábito del santo y, sobre todo, con una gran profusión de fuegos artificiales en los que se emplea una importante cantidad que con un sentido más auténticamente cristiano sería más oportuno destinar a obras sociales, pero esas son cosas del mundo y los cohetes, las tracas, las ruedas o las palmas suben al cielo a encontrarse con esa divinidad temida y adorada. Son famosos por su profusión los de Órgiva (Santo Cristo de la Expiración), Ugíjar (Virgen del Martirio) y, sobre todo Dalías (Santo Cristo de la Luz).
Pero no solo se les venera a los patrones locales o comarcales; hay devoción a otros miembros del santoral relacionados con la vida cotidiana: San Marcos, patrón de las bestias; San Antón, de los bichos; San Blas, de los males de la garganta; Santa Lucía, de la vista, la Candelaria, la Santa Cruz, San Juan, la Virgen del Carmen...

La Navidad y Semana Santa han sido siempre épocas de recogimiento, vida en familia y gastronomía específica. La primera con fiesta, la segunda con oración, algunas procesiones sencillas de Dolorosas, Nazarenos, Entierros, Resucitados y antiguos Vía Crucis, hoy desaparecidos, No hay procesiones espectaculares de grandes y pesados tronos, largas filas de penitentes, esforzados costaleros y trompetas ruidosas. Y hay manifestaciones sencillas de júbilo con la Resurrección: repique de campanas, tirar tiestos a la calle, procesiones de la Virgen y el Niño que se encuentran en cualquier esquina, enrames y las bromas, tan frecuentes sobre todo en la parte almeriense, de cambiar de sitio macetas y otros objetos durante la noche del Sábado Santo.
Y el Rosario. ¿Era una fiesta triste o alegre? ¿Era un rezo cantado o una canción rezada? Manifestaciones callejeras, de fervor colectivo sencillas y solemnes con canciones a voz en cuello primero para llamar a los fieles y luego para elevar de madrugada la plegaria hacia el Cielo.
No se puede, por tanto, separar en esta tierra la religión de la fiesta ni la fiesta de la religión, pero también se hacen -o hacían- fiesta de los más prosaicos actos del trabajo ocasional como el desfarfollo o los "mondaeros", que no pocas veces acababan en bailes. O las canciones de muleros asidos al arado, por el camino, sobre el trillo o después de la parva ¿no eran pequeñas fiestas con las que alegrar el duro y obligatorio trabajo evitando el estrés que hoy conlleva casi toda la actividad laboral? O las fiestas de trovo o el baile con música de cuerda después de cualquier trabajo colectivo con la que se prolongaba, en su dimensión lúdica, la solidaridad práctica del sistema de tornapeón.


La emigración y la modernidad han ido relegando las fiestas tradicionales en beneficio de las modernas distracciones, no obstante, el secular aislamiento de La Alpujarra la ha preservado de muchas influencias externas, conservando sus costumbres tradicionales y configurando una cultura popular muy interesante, dentro de la cual ocupan un importante lugar las fiestas populares, y ahora que se ha consolidado en los pueblos la cultura de la discoteca y el botellón, se manifiesta también un mayor interés en las fiestas tradicionales con la vuelta de los emigrantes, la añoranza de los mayores, el mayor apego de la gente joven a la cultura tradicional y la promoción de la misma que realizan los ayuntamientos en parte por promocionar la cultura, en parte por ofrecer algo propio al turismo rural.


Los programas suelen ser muy parecidos en todos los pueblos, festejos de gran encanto y degustación de la más artística repostería tradicional. Imprescindibles en las fiestas de cierto nivel es la banda de música, generalmente de alguno de los pueblos mayores que son lo que tienen el privilegio de poseerla.


Tampoco faltan los puestos de dulces, las arquillas, que dicen algunos, en muchos casos con el aspecto y los productos de antaño. En tenderetes de hierros y mantas o en cajas de madera, oscurecidas por tiempo, aparece el peculiar sabor de toda la vida, que difícilmente puede encontrarse fuera de La Alpujarra, de los soplillos, las yemas, el turrón de almendra que hay que partirlo con hacha y martillo; la calabaza y los boniatos endulzados, los bizcochos, las yemas...
Ya en las casas, la gastronomía es también específica, cumpliendo tres características: que sea algo extraordinario, que pueda dejarse la comida hecha para que todos los miembros de la casa puedan participar de todos los festejos sin las obligaciones culinarias y que sea abundante porque nunca se sabe cuántas personas se agregarán al ágape, ya que otra circunstancia común es que al conocido foráneo se le ha de invitar a comer en la casa. Estas comidas suelen ser a base de carne, producto que antaño era casi un artículo de lujo en la mayoría de las casas, pero en muchas ocasiones existen platos o productos específicos de cada fiesta, tanto para consumo en público como en privado: los roscos de San Marcos, los hornazos, las ollas, los buñuelos... El ritual caserofestivo se está viendo sustituido por las grandes comidas en común -la paella gigantes, las migas comunitarias, el marrano, las ollas...- donde participan propios y foráneos en una nueva forma de convivencia y de compartir.


En las fiestas de los pueblos mayores hay columpios, casetas de tiro, alguna tómbola y en ninguno falta el baile, que, naturalmente, ha ido también evolucionado desde la música de cuerda de unos cuantos aficionados, las bandas de música hasta el moderno conjunto con su vocalista, su pianillo electrónico y son bafles megasónicos. El caso es danzar, combatir, convivir, agarrarse... Son bailes castos en muchos casos porque son públicos (aunque el pudor va siendo cada vez más escaso) y antaño era muy común, hoy menos pero no ha desaparecido, que bailen unas mujeres con otras con toda naturalidad y sin producir el más mínimo comentario malévolo.
Otros festejos, sencillos, populares y, en la mayoría de los casos tradicionales, se suceden en los varios que duran las fiestas: carreras de cintas, cucañas, concursos, semanas culturales, teatro, etc. A pesar del entorno tan rural no son frecuentes, al menos en la actualidad, los festejos en los que se maltratan animales. Parece ser antaño hubo en algunos sitios decapitación de gallos y algunas barbaridades. Ni siquiera las corridas de toros gozan de gran interés; algunos pueblos instalan durante sus fiestas plazas portátiles para celebrar alguna novillada, solamente Berja y Laujar de Andarax tienen plaza de toros estable. La excepción, Ohanes donde se corren toros ensogados durante la procesión de San Marcos.


Pero el gran elemento ritual de cada fiesta es el fuego. Calor, diversión y devoción en las hogueras (chiscos, en la jerga comarcal) -San Antón, San Vicente, Santa Lucía o la Candelaria-, velas, miles en algunos casos, luz y, color en bengalas y manchos de esparto o fuegos de artificio en todas sus formas: ruedas multicolores, lágrimas de color en el cielo oscuro, terribles explosiones en las tracas, miles de cohetes que surcan el aire hacia lo sobrenatural y cuyo estallido abre el cielo de las noches alpujarreñas.


Las ferias son fiestas con una dimensión comercial. Paralelamente a los festejos lúdicos y religiosos se celebra exposición de objetos del campo, maquinaria y algún ganado, motivo antaño de las ferias que, naturalmente, son en otoño cuando, acabada la época de mayor actividad agrícola, el campesino se deshacía de los animales que no necesitaba o buscaba los que preveía le iban hacer falta. Las hay en Albuñol, Trevélez, Torvizcón, Órgiva, Cádiar y Ugíjar.


En la mayoría de los pueblos, las fiestas las organizan los mayordomos, personas del pueblo, sin ninguna significación social. Designados generalmente por los mayordomos salientes, son encargados de hacer frente a todas las cuestiones de la organización, por que están todo un año trabajando para los actos de esos días tan significativos: buscan dinero mediante rifas, publicidad en el programa de las fiestas, solicitud de subvenciones, petición directa a los vecinos casa por casa, etc. Elaboran el programa, preparan los actos, contratan los conjuntos, la banda de música, el cohetero y todo lo imprescindible para la fiesta, y llegado el momento, se hacen responsables de la ejecución de los actos y de su control sin más ayuda que la de algunos familiares y amigos. Es la organización popular por excelencia, la que emana directamente del pueblo, sin la participación de las autoridades ni en el nombramiento de los responsables de la organización de las fiestas ni directamente en su ejecución. Y también las paga el pueblo, pues, aunque pueden recibir algunas subvenciones municipales o de las diputaciones para actos concretos, la mayoría de los ingresos proceden de la aportación de los vecinos de forma directa: donaciones, o indirecta: participación en sorteos, compra de recuerdos, publicidad en el programa de fiestas... Son, por tanto, autenticas fiestas populares.

"Benínar en el Alma" estará presente en la Navidad de Berja



Se ha llegado a un nuevo acuerdo entre la Asociación Plaza de Benínar y el Excelentísimo Ayuntamiento de Berja por el que la Exposición Fotográfica "Benínar en el Alma" va a estar expuesta estas Navidades en la Casa de la Cultura de Berja. En estas fechas tan entrañables los virgitanos conocerán un poco más lo que fue Benínar a través de nuestras fotografías más queridas.


La exposición se inaugurará el día 20 de diciembre, a las 12 de la mañana, con la presencia del Sr. Alcalde, D. Antonio Torres López y la Primera Teniente Alcalde y Concejala de Cultura Doña María Luisa Cruz Escudero.

Siguiendo los objetivos de nuestra asociación es imprescindible difundir la Memoria Histórica de Benínar. Estamos seguros que los virgitanos acogerán con interés esta exposición, que estará remozada repecto de las dos anteriores ya expuestas en Benínar.

Esta es la primera etapa en su ruta itinerante por toda la geografía española. En los próximos meses pasará a la capital de Almería.



Estais todos invitados, tanto benineros, como los virgitanos y todas aquellas personas interesadas.

martes 24 de noviembre de 2009

La riada del 73 que arrasó con las últimas esperanzas de Benínar

La riada de 1973, de triste recuerdo y que aceleró la destrucción de Benínar, es un ejemplo reciente y doloroso del clima especial que tenemos en el sureste de España. De cuando en cuando, "se producen perturbaciones atmosféricas que si no son calores excesivos, son vientos huracanados o como es este caso, lluvias torrenciales que provocan riadas e inundaciones". En este artículo os vamos a comentar las conclusiones a que llegó el profesor José Molina Capel, de la Universidad de Granada, en un trabajo de investigación de los fenómenos atmosféricos que aquellos días acontecieron (El trabajo original se puede descargar pinchando aquí).

Las lluvias se desarrollaron los días 18 y 19 de octubre de 1973. El 18 principalmente en la zona granadina fronteriza con Almería y el 19 entre Almería y Murcia. Las lluvias superaron los 100 litros por metro cuadrado en estas áreas y en zonas más concretas superaron los 250 litros por metro cuadrado, destacando como ejemplo los 350 litros de Murtas el día 18 y los 600 litros, sí, 600 litros por metro cuadrado, en Zurgena. La consecuencia fue la desaparición de cultivos, bienes materiales y desgraciadamente la vida de más de 100 personas, fundamentalmente en La Rábita. Capel encuentra que el poder destructor se incrementó notablemente por la falta de cobertura vegetal y al tipo de roquedo que hay en la zona. No sólo fue el daño de las aguas que se precipitaron por los ríos y las ramblas, sino la tierra, arenas y rocas que arrastraban.

En esencia, las fuertes trombas se debieron a que sobre el sureste de la Península convergieron corrientes de naturaleza contrapuesta: Vientos muy fríos del norte impactan con vientos de levante muy húmedos y cálidos, con materiales en suspensión que actúan como núcleos formadores de lluvia, sobre un Mar de Alborán con temperaturas del agua anormalmente altas y una fuerte depresión, una gota fría, sobre el Golfo de Cádiz. Todos estos fenómenos atmosféricos chocaron sobre la vertical de Sierra Nevada y creó un “efecto de disparo”. Las consecuencias, ya las sabemos.

Capel llegó en su trabajo de investigación a explicar las precipitaciones de 350 litros por metro cuadrado que cayeron sobre Murtas y cuyas aguas bajaron arrasándolo todo por la Rambla de Turón. El río hasta Benínar apenas traía agua. Fue la Rambla de Turón la que desaguó violentamente en la Vega de Benínar y produjo todos los daños. Os transcribo literalmente lo que dice:

“Un caso excepcional lo constituyó la zona comprendida entre Trevélez, Murtas y Bayárcal, donde las precipitaciones fueron superiores a 200 mm [200 litros por metro cuadrado]. El relieve tuvo aquí una importancia primordial. El flujo de vientos húmedos mediterráneos penetró en esta zona por dos trayectorias distintas:


a) El valle del río Adra que canalizaba el flujo aéreo del Segundo Cuadrante contra las vertientes sur y este de la Contraviesa y vertiente sur de Sierra Nevada.


b) El valle del río Andarax que con una dirección este-oeste canalizó el flujo aéreo de Levante y lo lanzó a través del pasillo de Laujar contra la vertiente sur de Sierra Nevada y ladera sur de la Contraviesa.



Así pues en este triángulo: Trevélez, Bayárcal, Murtas, convergían ambas corrientes, originando un torbellino que dispara esa masa de aire hacia los altos niveles de la atmósfera. Esto explica la violencia de las precipitaciones en esta zona que alcanzaron 218 mm en Trevélez a 1600 m; 222 mm en Cádiar a 1000m; 196 mm en Bayárcal a 1200 m y 350 mm en Murtas, entre las 19 horas del día 18 y las 6 horas del 19 de octubre”.

Fueron 11 horas con el cielo abierto. La noche más larga de Benínar y de toda la Alpujarra.

Finalmente, las conclusiones de Capel son las siguientes:

“Los intensos aguaceros de los días 18 y 19 de octubre de 1973, registrados en un amplio sector del Sureste de la Península Ibérica se originaron, a grandes rasgos, por una serie de factores que conjugados a un mismo tiempo determinaron violentos disparos verticales en la atmósfera, con tormentas violentísimas. Entre tales factores están:


I. Formación y estancamiento en las capas altas de la atmósfera de una gota fría, que gravitaba sobre la vertical del Golfo de Cádiz.

II. Elevada temperatura superficial del Mar de Alborán.

III. Índices elevados de la humedad relativa, con valores superiores al 89 por ciento.

IV. Formalización de un flujo de Levante, que arrastró hacia el interior las altas humedades de las costas.

V. Ciclogénesis en el Mar de Alborán, por contacto de la masa de aire polar marítimo y la masa cálida mediterránea. La borrasca nace, se desarrolla y muere en 36 horas, encauzando al Sureste de la Península Ibérica un flujo aéreo cálido y muy húmedo de Levante.

VI. Fuerte inestabilidad vertical de las masas de aire mediterráneas en otoño.

VII. Especial configuración y altura del relieve de las sierras de las Cordilleras Béticas.

VIII. Presencia de núcleos de sublimación –cirros- que siempre existen en mayor o menor proporción en la atmósfera.

IX. Presencia de núcleos de condensación; la corriente aérea de Levante proporcionó los núcleos higroscópicos.


Las consecuencias inmediatas –y de todos conocidas- de estas trombas de agua fueron unas gravísimas inundaciones con cuantiosas pérdidas materiales, por las amplias zonas de cultivo que afectaron y como nota triste de tales riadas, la pérdida irreparable de más de un centenar de víctimas en las provincias de Murcia, Granada y Almería.”

Benínar se resistía a las expropiaciones. Tras la riada, con todo perdido, ya nadie pudo resistirse y agachando las orejas, se aceptó todo lo que viniera.

Rafael Bailón-Moreno.
Rosario Ruiz Baños.

Referencias:

José Molina Capel. Génesis de las inundaciones de octubre de 1973 en el Sureste de la Península Ibérica.  Cuadernos de Geografía, 4; 149-166, 1974.

lunes 23 de noviembre de 2009

La Alpujarra

Es por su altura difícil,
fragosa por su aspereza,
por su sitio inexpugnable,
e invencible por sus fuerzas.
Catorce leguas entorno
tiene, y en catorce leguas
más de cincuenta que añade
la distancia de las quiebras,
porque entre puntas y puntas
hay valles que la hermosean,
campos que la fertilizan,
jardines que la deleitan.
Toda ella está poblada
de villajes y de aldeas;
tal que, cuando el sol se pone,
a los vislumbres que deja,
parecen riscos nacidos
cóncavos entre las breñas
que rodearon la cumbre
aunque a la falda no llegan
.


Así debió ver La Alpujarra Calderón de la Barca cuando decidió hacer esta descripción de ella en su obra Amar después de la muerte y en términos parecidos la retratan después múltiples autores que vinieron y se enamoraron de ella, que vienen y se enamoran y que vendrán y se enamorarán si los de aquí sabemos conservarla.
La Alpujarra es una tierra escarpada, un paisaje herido de hondos valles con laderas verdes, cientos de barrancos de todos los tonos del ocre y el brillo grisáceo de las launas. Un silencio acogedor, adornado por trinos de pájaros, cantos de cigarras, rumor de las acequias y susurros de viento en las retamas. Una gran sierra en que al norte, sus cumbres pretenden invadir los cielos y al sur se despeñan hasta inundar el lecho de los ríos. Pueblos colgados de las montañas, caminos atormentados que serpentean entre bolinas, romeros, tomillos y abulagas, encinas y almendros, higueras y olivos.
Dicen que es una tierra misteriosa o, al menos, capaz de estimular la curiosidad de quien busca el misterio, la singularidad, lo imcomparable. Mirando con los ojos de la fantasía aparecen monfíes bajando en tropel por las empinadas laderas; sombras de moriscos bajo lo aleros de pizarra e historias de encantamientos y apariciones, tesoros escondidos y batallas misteriosas.
Se trata de una comarca históricamente consolidada, que se extiende desde las cumbres de Sierra Nevada hasta el mar Mediterráneo, a caballo entre las provincias de Granada y Almería. La ocupan una sucesión de valles y montañas, destacando entre los primeros los excavados por el río Andarax, que discurre hacia el este, el Guadalfeo, que lo hace hacia el oeste y el Adra que circula hacia al sur. Entre las montañas, además de la ladera sur de Sierra Nevada, están los macizos de Sierra Lújar, La Contraviesa y Sierra de Gádor alineadas en sentido longitudinal, paralelos a Sierra Nevada, cuyas laderas meridionales mueren bruscamente en la costa y desde cuyas cumbres se a un lado todo el Mediterráneo hasta Marruecos y hace el otro, las laderas verdes y las cimas blancas de la gran sierra.


Extensión
Existen varias versiones en cuanto a la extensión «real» de la comarca, si bien en la actualidad La Alpujarra íntegra no puede aceptarse como comarca a efectos administrativos por estar com­prendida entre dos provincias, lo cual no lo permite el Estatuto de Andalucía, mientras que la realidad geográfica, histórica, cultural y el sentir de sus gentes no establecen divisiones tan claras. De entre tantos escritores como han descrito «sus» límites de La Alpujarra, destacan dos, cuyas teorías dan base a las dos únicas versiones coherentes que hoy existen: Pedro Antonio de Alarcón1, dándole una longitud de once leguas y una anchura de siete, contradice a geógrafos anteriores a él, como Méndez de Silva, y describe lo que él llama linderos exactos de la comarca. Coincide con otras versiones en los límites occidentales, septentrionales y meridionales; la diferencia, en este caso novedosa, está en lo que él llama la frontera oriental de La Alpujarra que la comienza en Ohanes, para terminarla en Punta Entinas pasando por las crestas de la Sierra de Gádor y excluyendo de la comarca a las antiguas tahas de Marchena y Boloduy, compuestas por pueblos del río Andarax y Nacimiento. Manuel Gómez-Moreno3 describe la existencia de las tahas de Orgiva, Poqueira, Ferreira, Jubiles, Ugíjar, Çueyhel, Çehel (estas dos últimas formarían la taha de Los Ceheles de otros autores), Berja, Dalias, Andarax, Luchar, Marchena y Boloduy. Afirma que la comarca queda circunscrita a toda la región que domina Sierra Nevada hacia el mediodía, abarcando unos 80 kilómetros de este a oeste (poco más de 7 leguas más que Pedro A. de Alarcón) y 30 de norte a sur (una legua y media menos que Alarcón). Fija el límite meridional en la costa del Mediterráneo, entre los cabos Sacratif y Punta Entinas; el oriental en la «caída de las sierras Nevada y de Gádor, frente a Mondújar, sobre el río de Gérgal a la parte septentrional, y una derivación de la sierra de Gádor que alcanza a la punta de las Entinas. Al poniente queda fuera de ella el Valle de Alecrín y las sierras de Guájaras, pasando sus linderos, con el término de Motril, por la cumbre de Sierra Lújar, que muere en el cabo de Sacratif». También considera a Lanjarón dentro de La Alpujarra. Entre los autores que apoyan esta extensión se encuentra Torres Balbás4 que cita y reproduce algunos párrafos de diversas obras, además de sus propias observaciones5. Otros autores incluyen también una taha más oriental, denominada de Almejijar o Remepipar, que incluiría los actuales municipios de Enix, Félix y Vícar y, probablemente, la Mojonera y Roquetas de Mar6. En opinión de algunos estudiosos, esta taha pudo existir en La Alpujarra nazarí, pero, tras la conquista castellana, pasarían a formar parte de Almería, mientras que el resto de La Alpujarra quedó bajo el corregimiento de Granada, con alcaldía mayor en Ugíjar, hasta 1833 en que España fue dividida en provincias.
Entre los entendidos ha predominado hasta hace poco la aceptación de los límites de Pedro Antonio de Alarcón, quizá debido a la mayor difusión de su obra y a la pérdida de conciencia alpujarreña de parte de los habitantes de las zonas del río Andarax y Nacimiento. En la actualidad, coincidiendo con el creciente interés sobre los temas alpujarreños, se está considerando de nuevo los límites históricos.
Pero el alpujarreño “de base”, el que no ha estudiado ni piensa hacerlo, pero que tiene muy arraigada su identidad, afirma que La Alpujarra, porque así lo ha visto y oído desde pequeño, son los montes, los valles, las vegas y los pueblos que rodean al suyo. No entiende, ni lo procura, de límites geográficos, de divisiones históricas ni de identidad cultural. Sabe que más allá hay otros pueblos, mucho más allá están las capitales de provincia a donde van de papeleo y de médicos, y mucho más aún, está Barcelona, Alemania y América, a donde muchos paisanos, familiares o ellos mismos, tuvieron que desplazarse con grandes penalidades a buscarse el sustento. La Alpujarra para ellos es todo lo que abarca la vista desde su terruño: «toa esa barra», que dicen, haciendo referencia al circo de montañas que conforman la zona más inmediata a su localidad y donde se ubican unos pueblecitos encaramados alrededor de la pequeña llanura donde está el mayor y que mantienen relaciones entre sí.























Los Municipios alpujarreños
En definitiva, y ateniéndonos a los límites más extensos, se trata de una comarca con 58 municipios formados por más de 100 localidades de mayor o menor tamaño y numerosas cortijadas. Cuenta, según la rectificación del censo de 2008, con unos 178.000 mil habitantes muy desigualmente repartidos, desde muy poco más de un centenar de Lobras, Beires, Almócita o Jubiles, hasta más de ochenta mil de El Ejido, los casi veinticuatro mil de Adra o los quince mil de Berja, que son los únicos municipios que superan los diez mil habitantes, entre los cuales se reparte el 64 por ciento de la población total. Solo dieciséis municipios superan los 1.000 habitantes. La población media de la comarca es de poco más de 3.000 habitantes, cifra a la que solo llegan 10 municipios. La densidad de población apenas supera los 62 habitantes por kilómetro cuadrado, también con importantes diferencias entre los municipios grandes y los pequeños. La mayor población se sitúa en las localidades costeras, donde, además, se está produciendo un importante fenómeno inmigratorio que, de continuar creciendo, puede llegar a largo plazo a modificar las características de la comarca.
Todo esto repartido en una extensión de 2.900,51 kilómetros cuadrados, también con grandes diferencias, pues la media, situada en 49,16 solo la alcanzan 21 municipios, siendo solamente cuatro los que superan los 100 kilómetros cuadrados, y que ocupan la cuarta parte de la extensión comarcal.


Los municipios son:
Adra, Alboloduy, Albondón, Albuñol, Alcolea (con Lucainena de Darrícal), Alhabia, Alhama de Almería, Alicún, Almegíjar, Almócita, Alpujarra de la Sierra (Mecina Bombarón y Yégen), Alsodux, Bayárcal, Beires, Bentarique, Bérchules, Berja, Bubión, Busquistar, Cádiar (Cádiar, Yátor y Narila), Canjáyar, Cañar, Capileira, Caratáunas, Cástaras, Dalías, El Ejido, Fondón, Gualchos, Huécija, Illar, Instinción, Juviles, Lanjarón, Laujar de Andarax, Lobras, Lújar, Murtas (Murtas, Mecina Tedel y Cojáyar), Nevada (Laroles, Mairena y Picena), Ohanes, Orgiva, Padules, Pampaneira, Paterna del río, Polopos, Pórtugos, Rágol, Rubite, Santa Cruz, Soportújar, Sorvilán, La Taha (Pitres, Mecina Fondales, Ferreirola), Terque, Torvizcón, Trevélez, Turón, Ugíjar (Ugíjar, Cherín y Jorairatar) y Válor (Válor, Nechite y Mecina Alfahar).


Subcomarcas
La estructura montañosa, horadada por los valles de tres ríos principales y sus múltiples afluentes, configura una división natural en varias zonas:
a) En función de su altura se distinguen:
Alta Alpujarra: Situada a lo largo de la ladera sur de Sierra Nevada, pueblos escalonados en la pendiente, de alturas en torno a los 1.000 metros sobre el nivel del mar y con poca población diseminada.
Media Alpujarra: Es la zona intermedia, se trata de una depresión central encerrada entre Sierra Nevada, al norte, y el complejo Lújar, Contraviesa Gádor, al sur. Ocupa los valles de los ríos Guadalfeo, Andarax y el curso alto y medio del Adra.
Baja Alpujarra: Franja montañosa inferior y su vertiente meridional, incluyendo la costa. Pueblos pequeños y de abundante población diseminada; pero también es la zona donde se encuentran los mayores municipios.
b) En sentido longitudinal puede dividirse en:
Zona occidental: Que ocupa todo el valle del río Guadalfeo y los macizos montañosos que lo circundan, con una extensión de 746,62 kilómetros cuadrados y casi 21.000 habitantes. Destaca Órgiva.
Zona central: Ocupa toda la cuenca del río Adra y los macizos que la rodean, con una extensión de 734,72 kilómetros cuadrados y unos 40.000 habitantes. Destacan Cádiar, Albuñol, Ugíjar y Adra.
Zona oriental: La ocupada por el río Andarax, la sierra de Gádor y su c orrespondiente zona costera, con una extensión de 1.509 kilómetros cuadrados y 115.000 habitantes. Destacan, Canjáyar, Berja, Da­lías, El Ejido.
Conjuntados los dos criterios de división, se obtienen las si­guientes zonas de mayor homogeneidad o subcomarcas:
Alta Alpujarra Occidental, Media Alpujarra Occidental, y Baja Alpujarra Occidental, con centro subcomarcal en Orgiva y algunos pueblos (Lújar, Gualchos-Castell de Ferro) de mayor relación con Motril.
Alta Alpujarra Central y Media Alpujarra Central, con centros subcomarcales en Cádiar y Ugíjar.
Baja Alpujarra Central, con centros subcomarcales en Albuñol y Adra.
Alta Alpujarra Oriental y Media Alpujarra Oriental con centro subcomarcal en Canjáyar.
Baja Alpujarra Oriental, con centros subcomarcales en Berja y El Ejido. A esta zona, junto con Adra, ubicada en el suroeste de la provincia de Almería, se le denomina Poniente Almeriense.
La estructura subcomarcal se basa en un pueblo grande situado en una pequeña llanura rodeada de montañas, más altas al norte (se trata de Sierra Nevada), más bajas al sur que la separan de la franja costera. Este pueblo es el centro subcomarcal donde se concentra la actividad comercial y los servicios de que cuenta la zona. Alrededor, ubicados en las laderas de las montañas están los pueblos menores, de entre los que destacan algunos mayores, que intentan, sin éxito, emular al más importante, creándose la consiguiente rivalidad interlocal de resultados negativos, pero curiosa para los observadores.
Luego está, en todas las zonas, la franja costera separada del centro subcomarcal por la cadena montañosa meridional, creándose otros pueblos líderes (Albuñol, Adra), si bien la mayor dependencia la tienen de localidades costeras extremas, ya fuera de la comarca, como Motril en la parte occidental y Almería en la oriental. En este sector es más evidente la separación entre la zona interior y la costera por ser ésta mayor. En ella se ubican las poblaciones de mayor progreso económico, como Adra y El Ejido, esta última ha quitado el protagonismo a Berja, clásico centro subcomarcal de esa zona. La parte mas interior, la de los ríos Andarax y Nacimiento, tienen su centro subcomarcal en Canjáyar.
Naturalmente que las subcomarcas no tienen límites claros, relacionándose los pueblos de la periferia entre sí. Por ejemplo Trevélez, considerado en la parte occidental, tiene bastantes relaciones con Cádiar; o Bayárcal, muy relacionado con Laroles, aunque es de la parte oriental y de la provincia de Almería; igual es el caso de Alcolea con Cherín, Ugíjar y Picena, etc.
Esta división en zonas, antaño poco comunicadas entre sí excepto en las partes limítrofes, hace que los alpujarreños no hayan conocido bien la comarca, ignorando, incluso de oídas, no solo acontecimientos y costumbres de pueblos de otras áreas, sino incluso la propia existencia de algunos. Esta circunstancia justifica lo que se afirmaba más arriba de que los alpujarreños de base consideren como Alpujarra solamente la zona cuya vista alcanza. La mejora actual en las comunicaciones está contribuyendo a que los alpujarreños conozcan mejor su comarca.
























Una sola comarca
A pesar de esta separación en subcomarcas, los alpujarreños no son tan diferentes como se podría pensar. Su forma de ser es bastante común, así como sus costumbres, creencias, diversiones, medios de vida, etc., condicionado todo por el mismo medio físico, si bien con algunas diferencias entre zonas, incluso entre pueblos, que conforman el carácter de sus gentes. Así el habitante de las montañas es más introvertido que el de las pequeñas llanuras o el de la costa, quiénes han estado más expuestos a influencias externas y acostumbrado a una vida menos dura. En esto se diferencia mucho la parte del denominado Poniente Almeriense, tradicionalmente fue una tierra pobre y poco poblada. Hoy, gracias primero a la extracción de agua subterránea para el riego, puesta en marcha por el Instituto Nacional de Colonización en los años 50 y luego a los cultivos en invernadero, a partir de los años sesenta, es la más densa y rica de la comarca con una gran variedad de orígenes, y hasta de razas, entre sus habitantes.
No parece adecuado hablar de varias Alpujarras, ni siquiera de la almeriense y la granadina, ya que los límites provinciales no son condicionantes de la personalidad de sus pobladores, ni siquiera determinan zonas de mayor homogeneidad. La Alpujarra es una sola comarca, condicionada fundamentalmente por un medio físico y una cultura común.
A pesar de ello el nombre de «Alpujarras» no parece ser incorrecto, pues es frecuente en geografía que nombres en plural se utilicen para denominar una sola tierra, generalmente muy amplia, como el caso de Las Urdes, o Los Pirineos. En muchos libros, en casi todos los documentos y, en general, en el lenguaje oficial figura con mayor frecuencia el nombre en plural. Así mismo, es la forma mayoritariamente utilizada por personas foráneas, mientras que en Almería y Granada se utiliza mucho más el nombre en singular y, sobre todo en la propia Alpujarra, donde ningún alpujarreño la nombra en plural.
En cuanto el significado de la palabra, hay multitud de teorías bastante variadas, así hay quien le da el de la rencillosa o pendenciera, otros la indomable, la fortaleza, el castillo de los aliados, montes de la luz, alba sierra, montes altos, sierra de hierba y pastos, etc.
La abundante orografía de la zona y su latitud, son responsables de un clima muy variado, desde el casi glaciar de Sierra Nevada hasta el casi tropical de la costa. Es un paisaje muy montañoso y lleno de contrastes: con áridos secanos y vegas feraces, con bosques y zonas desertificadas, con montañas altísimas y playas arenosas. Esto ha condicionado una gran variedad de cultivos y la existencia de numerosas especies vegetales desde los endemismos de la tundra hasta las plantas adaptadas al desierto.


Si se observásemos una línea longitudinal imaginaria que cortara La Alpujarra, veríamos su perfil característico: las grandes elevaciones de Sierra Nevada, con su clima y vegetación de alta montaña y sus pronunciadas laderas, peladas algunas, otras con encinas y pinos en sus zonas altas, algunos castaños, nogales y frutales en las medias, donde se ubican los pueblos más altos. Bajo éstos, pequeñas vegas con hortalizas, secanos con cereales y olivares. Más abajo el valle central o pequeña llanura donde se ubican los pueblos más importantes con vegas de hortalizas, almendros, olivos y naranjos. A continuación la umbría o laderas nortes de Sierra de Lújar, La Contraviesa o Sierra de Gádor, donde se sitúan escasos pueblos con grandes extensiones de almendros salpicados de higueras. Luego el perfil redondeado de estas sierras menores, con cortijadas y secanos de almendros higueras y vid, así como algunos pueblos. Y hacia abajo una estrecha franja costera, con pueblos mayores, donde toma cuerpo el cultivo en invernadero y se practica la pesca.
La Alpujarra es así, única y plural, seca y frondosa, grande y humilde, de gentes sencillas, inteligentes y trabajadoras, pero pobres. Tierra de contrastes, de misterio, de belleza...
Pero que nadie espere encontrar en esta tierra la miseria que algunos cantaron disfrazada de tipismo. Ni esas casitas de piedra, casi corrales, que algunos han descrito como la arquitectura típica de La Alpujarra. Ni el olor generalizado a establo. Ni el agua sucia circulando calle abajo. Ni el bocio, la tiña o el tracoma. Tampoco es ya esa reserva de hombres primitivos que no han salido nunca de su tierra; de esos que sirvieron para experimentos de antropólogos y viajeros de todo pelaje, esos "probrecitos paletos" que inspiran lástima o risa y sirven al turista superfluo para afianzar su superioridad de capitalino. Aquí no hay seres primitivos, sino hombres y mujeres con la misma formación que el resto, que salen de sus pueblos en su propio automóvil, que estudian, que viajan y que están empeñados en el desarrollo de su tierra sujeta a las carencias de todo el medio rural.


NOTAS:
1.- ALARCÓN Y ARIZA, P.A. de. La Alpujarra, sesenta leguas a caballo precedidas de seis en diligencia. Imprenta y librería de Miguel Guijarro, editor. Madrid 1874. Pp. 144-147.
2.- Los límites occidentales los describe así: «...la frontera occidental de la Alpujarra principia en el Picacho de Veleta; baja con el río de Lanjarón hasta el río de Órgiva; gana luego la Sierra de Lújar, y corre (por donde mismo va la raya del Partido judicial de Motril) hasta caer al mar entre Castell de Ferro y Torre de Baños».
3.- GÓMEZ MORENO MARTÍNEZ, MANUEL. “De La Alpujarra” en El Defensor de Granada, 17 de enero de 1896.
4.- TORRES BALBÁS, Leopoldo. “La vivienda popular en España”. En, Folklore y costumbres de España, dirigida por F. CARRERAS CANDI. Tomo III. Barcelona 1946. Pp. 468-469.
5.- La cita bibliográfica es, textualmente, la siguiente: «“Sierra Nevada, Las Alpujarras y Guadix”, Notas de viaje y apuntes, Madrid 1903, y “La Alpujarra y Sierra Nevada”, Madrid, 1906, excelentes relatos de viajes de don Eduardo Soler y Pérez, con fotografías de don Leopoldo Soler y Pérez; Manuel Gómez Moreno Martínez, “De La Alpujarra”, artículo en el diario El Defensor de Granada, de 17 de enero de 1896».
6.- CARA BARRIONUEVO, L. Arqueología de la Baja Alpujarra. Instituto de Estudios Almerienses. Almería 1986. P. 17 y TAPIA GARRIDO, J.A. Historia de la Baja Alpujarra (2ª edición). Ayuntamientos de Berja, Dalías, El Ejido, Vícar e Instituto de Estudios Almerienses. Almería 1998. Pp. 5-7.

Juan Manuel Jerez

LAS FOTOS:

1, Bayárcal. 2 y 3, Darrícal. 4, Capileira. 5, Bayárcal. 6, Laroles. 7, Trevélez. 8, Cástaras. 9, Júbar. 10, Mecina Tedel.

domingo 22 de noviembre de 2009

Benínar fue el pueblo más analfabeto de España


Duele escribir esto. Duele incluso leerlo. Pero la cruda realidad fue ésa: en 1860 Benínar era el pueblo más analfabeto de España. Sólo 3 de cada 100 personas sabían leer y escribir. O dicho de otro modo, el 97% de la población era completamente analfabeta. En cambio, cuarenta años después, en 1900, Benínar era uno de los pueblos de Almería con menos analfabetos. Pasó de un extremo a otro en menos de dos generaciones... ¿Por qué lo uno y por qué lo otro? Hoy día, los más jóvenes de Benínar están entre los mejor preparados de este país.


En 1860 las provincias con más índice de analfabetismo de toda España eran Granada y Almería. Y dentro de la provincia de Almería el pueblo con más analfabetos era Benínar. Estos datos están recogidos en el censo de 1860 que podemos consultar en el Instituto Nacional de Estadística:


También los pone de manifiesto Pilar Ballarín Domingo en su trabajo de investigación titulado "El analfabetismo en la provincia de Almería" que podeis descargar y leer en:



Los datos son elocuentes: De 1093 habitantes que en aquellos tiempos habitaban en Benínar, tan solo 30 hombres y ¡4 mujeres! sabían leer y escribir, mientras que eran analfabetos 1059 personas. Por género, las mujeres, como se comprueba, se llevan la peor parte, ya que eran analfabetas 580 de las 584 (¡un 99,3%!), aunque los hombres tampoco quedan bien parados: 479 analfabetos de 509 habitantes masculinos (un 94,1%). La media, cerca del 97% citado. Datos terribles.

Los pueblos vecinos estaban algo mejor, pero decir "mejor" es un eufemismo: Darrícal, Dalías y Berja superaban globalmente el 90% de analfabetismo, y solo Adra tenía una tasa ligeramente inferior.



Pero lo más llamativo de todo esto, y tal como se puede consultar en el estudio de Pilar Ballarín citado anteriormente y en el siguiente documento del INE,


es que en 1900 cambian completamente las tornas. El analfabetismo de Benínar, a diferencia de la mayoría de las poblaciones de España y de Almería que apenas baja, en este caso desciende enormemente, desde el 97% a menos del 75%. No es que un 75% de analfabetismo sea una maravilla, pero en aquel tiempo representaba una de las tasas más bajas de Almería y suponía estar ya en la media española.
 
Es interesante consultar este documento oficial donde ya en aquella época se reflexiona sobre las causas del analfabetismo generalizado en España: Aunque la ley obligaba, so pena de cárcel a los padres, de llevar los niños a la escuela, sólo la mitad eran matriculados, y de ellos muchísimos ni siquiera asistían. Pero lo peor de todo es que los maestros eran casi tan analfabetos como los niños que había que desbastar y pulir...
 
 
¿Pero por qué Benínar era el peor de los peores?¿Por qué luego mejoró notablemente en 40 años, mientras el resto de España apenas mejoró nada?
 
He consultado las estadisticas de existencia de escuelas y según ella, en Almería no había ningún pueblo sin escuela, incluido Benínar. También es verdad que las provincias de Almería y Granada eran las peor dotadas económicamente de España: mientras que en Álava, por ejemplo, el presupuesto por alumno era un 400% mayor, aquí apenas si había para libros o incluso para mantener la escuela en pie. De ahí probablemente la explicación del analfabetismo extremo de estas provincias.
 
Una posible hipótesis que planteo, sin más datos que la apoyen, pero plausible, es que en 1860 la minería del plomo estaba en su máximo auge, y se sabe que para penetrar en las estrechas galerías no había nada mejor que emplear niños. Sí, los niños eran los que se introducían en lo más difícil de los pozos... ¿Entonces, para qué llevarlos a la escuela? Además, los padres ganaban tan poco que necesitaban el jornal de todos los miembros de la familia, incluso los niños. En cambio, sobre 1900, es la uva del barco la que aporta riqueza al pueblo, los medios económicos mejoran, y los niños, que ya no hacen falta en las minas, afortunadamente  pueden ir a la escuela.
 
Otra explicación, compatible con la anterior, y que probablemente sería concomitante, es la suerte de que llegaran al pueblo nuevos maestros y maestras mejor preparados y con más ganas por enseñar. Esto último explicaría que en los pueblos cercanos como Darrícal, Berja, Dalías o Adra, inmersos también en la nueva riqueza de la uva, mejorara bastante menos el panorama académico que en Benínar. Quizás no tuvieron aquel o aquella maestra comprometidos con su labor que cambiaron completamente el panorama.
 
¿Quién o quiénes fueron los que hace más de 100 años cambiaron el panorama de Benínar?¿Lo sabremos algún día? Eso forma parte de la Memoria Histórica de Benínar que hay que sacar a la luz.
 
Durante el siglo XX, en tiempos de las personas mayores actuales, la escuela fue ya algo principal en sus vidas... ¿quién no recuerda con emoción a la Señorita Salud o más modernamente a Don Salvador o Doña Pepita? E incluso aquellos que todavía tuvieron dificultades para asistir, luego de mayores, en escuelas de adultos han podido restañar los "déficits" que pudieran tener y hoy día no sólo saben leer y escribir y también las "cuatro reglas", sino que incluso se están incorporando con una valentía y talento especiales a la Era de Internet. Enhorabuena por todos.
 
Las generaciones más jóvenes de Benínar  actuales, son de las mejor preparadas de España. Ya hay muchos licenciados e ingenieros, y los que no han hecho carrera académica son profesionales de primer nivel, muchos en el ámbito de la agricultura moderna, donde para ser un buen agricultor hay que estar y se está muy preparado y se tienen muchos conocimientos.

jueves 19 de noviembre de 2009

El origen del trovo (II). Lo que dicen los troveros del trovo

En el artículo anterior sobre el origen del trovo, disertamos sobre ello desde el punto de vista de las personas de letras. Aquí vamos a ver qué dicen del origen del trovo y del trovo mismo los troveros.  Aunque no lleguen más allá de tres generaciones sus elucubraciones sobre la historia del trovo, es verdadero saber popular la forma en que lo definen.




¿Qué es el trovo?

Según Peralta:

Trovar es rápido invento
cuya misión es unir
la rima y el fundamento
y en cinco versos decir
lo que siente el pensamiento

Para el trovero alpujarreño Miguel García "Candiota":

El trovo es gracia fundida
en la luz del pensamiento
es guardar la rima y medida
y cantar en un momento
un mensaje de la vida.


Según Luis Navarro, pastor, agricultor y tratante:

Todo el trovador de lectura
es como mi carro sin rueas,
como un molino sin levaura;
debe hacerse la gente una idea
que como una iglesia sin cura.

también afirma lo siguiente:

"To el trovador que se agarre al escrito ¡bacalao!; tú agárrate a un tío que sea analfabeto, sea un pastor, sea un labraor... lo que sea, pero si lo hace que lo haga y cuando se ponga enfrente de otro, a crujise pero de fuerte, que si el trovo no es faltao no tiene mérito"

Según se decía en la Escuela de Trovadores en Huarea (Albuñol) en 1949:

El trovo es un cierto arte
que no se adquiere estudiando
ni se compra en ninguna parte
aunque lo andes buscando
"toa" la vida sin cansarte.





¿De donde viene el trovo?

Según Ramón Antequera (nacido en 1939):

"El trovo lo traigo yo en la sangre de nación, de siempre lo he oído"

José Antonio Barranco Gómez (nacido en 1977), trovero joven:

"En mi familia todos trovan, mi padre, mi abuelo, mi otro abuelo..."

José Barranco López (nacido en 1926, el abuelo):

"To mi familia ha trovao siempre"

Andrés Linares (nacido en 1936):

"... es una música de esta zona".

Una información más documentada sobre el origen del trovo, nos la da José Martín (nacido en 1941):

"El trovo que tiene hoy Murcia viene de la Alpujarra; el trovo de Marín, del "Minero", de Castillo. La gente emigró de Almería pa las minas de Murcia y yo creo que el trovo lo transportaron de aquí, de Almería y Granada. Y Marín aprendió de los mineros que se fueron de aquí. Allí lo que pasa es que lo han fomentao."

Para el trovero José Soto (nacido en 1939), el trovo es "cosa de moros":

"... el eco de la música es el eco moro".

Troveros y aficionados al trovo que leeis este artículo de Plaza de Benínar ¿Qué opinais? Hablad como mejor lo sabeis hacer, como nadie: trovando.

Saludos.

miércoles 18 de noviembre de 2009

El origen del trovo (I). Lo que dicen los hombres de letras


Las palabras trovo y trovero, desde siempre las he asociado a trovador, pero cuando se indaga un poco sobre el origen del trovo, pocos autores dicen que el trovero sea un trovador, ni que lo uno esté relacionado con lo otro. Yo particularmente sí pienso que un trovero es el caso específico del trovador de la Alpujarra y que el origen es antiquísimo.

Vayamos por partes, como decía Jack "el destripador", y "destripemos" el enigma de los troveros y los trovadores. De esto ya se han publicado artículos en este blog, pero vale la pena seguir en la faena.

Se entiende por trovador a un artista que en la Edad Medía componía poesías cantadas que luego los juglares las iban interpretando por los caminos y los pueblos. Usando analogías, el trovador es el autor de la canción y el juglar su intérprete. Los temas que componían hacían referencia al amor, pero también tenían carácter político, los debates que generaban y cómo se veía el mundo en aquella época.

Se suele decir que el primer trovador fue Guillermo de Poitiers (1071-1127), también conocido como Guillermo IX de Aquitania, que componía en occitano, lengua que se habla en la Aquitania (Sur de Francia),  y es intermedio entre el francés, el español y el catalán. Por cierto, mis familiares franceses (si, tengo familia nacida y criada en Francia, de apellido Bailón como yo, que hablan el occitano, una de las lenguas latinas más antiguas). Hay identificados unos 350 juglares antiguos, muchos de los cuales son personajes históricos de gran relevancia como el Papa Clemente IV o el famoso rey de Inglaterra Ricardo Corazón de León.

Aunque se habla de este origen transpirenaico, de la region de Aquitania, este fenómeno parece más general, ya que en el norte de Francia y en Inglaterra también existían los "trouvères" o "troveros" (¡vaya! como en la Alpujarra pero en London City...), en Alemania los Minnesänger y en el occidente de la Península Ibérica las cantigas galaico-portuguesas. Pero si miramos a tiempos más antiguos que la Edad Media, en el Imperio Romano, poetas como Juvenal componían versos cantados de forma improvisada, mientras exhuberantes bailarinas, "Puellae Gaditanae" (Chicas gaditanas...) las  se contoneaban eróticamente en las bacanales.
Yo de esto concluyo que la poesía cantada, adobada con un punto de chispa, sátira y expresiones "políticamente incorrectas", ha sido una manifestación artística tan antigua como la humanidad.

¿Qué diferencia el trovero alpujarreño del trovero o trovador medieval? Con los años el trovador medieval, normalmente de alta alcurnia y de elevada cultura y peso político, se fue confundiendo con el juglar que interpretaba sus canciones, hombre popular, quedando todo en uno. Así, con el devenir de los siglos, esta costumbre, alejada ya de la corte, fue diluyendose salvo en una zona muy concreta: La Alpujarra, donde permanece viva, muy viva.

El trovero alpujarreño es un artista popular, sin estudios, pero con unas capacidades poéticas fuera de lo común, capaz de ir componiendo sus versos a la vez que va pensando lo que quiere decir, y siempre con la frescura que obliga el tener que "contestar" al trovero de enfrente que le lanza sus puyas. Para esto hay que nacer.

Según José Criado, en su estudio titulado "Origen del Trovo Alpujarreño", el trovo alpujarreño auténtico tiene su centro en los pueblos de la Contraviesa: Turón, Murtas, Albondón, Albuñol y Adra; aunque por razones de relaciones agrícolas, de pastores y de tratantes se ha extendido a la zona del Campo de Dalías. No obstante, y de ahí sus posibles antecedentes más inmediatos, el trovo tiene su referente más cercano en el fandango cortijero, procedente a su vez del popular fandango andaluz. Este fandango cortijero de la Contraviesa, según José Criado "...es similar, en la letra, cante y música, a los verdiales de Málaga, el chacarrá cordobés y el baile del zángano en Benalup (Cádiz)". Es decir, entronca con la más genuina tradición andaluza y ésta, bajo esta forma dicha de poesía cantada improvisada, ¿por qué no con las "Puellae Gaditanae" citadas de las antiguas bacanales romanas celebradas en la vieja Cádiz...?

José Criado continua diciendo sobre el origen del trovo: "En el fandango cortijero hombres y mujeres bailan tocando castañuelas, de las que cuelgan cintas multicolores, y los copleros cantan coplas tradicionales al son de una orquesta formada por violín, bandurria o laud, guitarra, e, incluso, platillos hasta hace muy pocas generaciones. Este fandango tiene dos bailes, la mudanza y el robao, y dos estilos musicales, el morato y el malagueño."

"Del fandango cortijero se desgaja el trovo de la Contraviesa: Tiene la misma música y el mismo cante, pero en el trovo no se celebra baile y las coplas que se cantan son improvisadas, generalmente quintillas."



Este video fue grabado en el verano de 2008 en Hirmes (Benínar) por Juan José Maldonado y publicado en este blog el 1 de agosto de 2008.

Continuará en la segunda parte subtitulada "El origen del trovo (II). Lo que dicen los troveros del trovo"

martes 17 de noviembre de 2009

En la antigüedad, Benínar era un bosque de coscojas o encinas, pinos, arrayanes, avellanos y abedules


Sobre los actualmente desolados cerros de Benínar, en los que apenas crece monte bajo y en algunas zonas poco a poco pinos de repoblación, sin ya apenas pájaros, perdices o conejos, en otros tiempos existía un magnífico bosque formado fundamentalmente por coscojas (encinas, chaparros) y pinos, rodeados de artos, arrayanes (mirtos), bojes y otras especies actualmente desaparecidas, como son el avellano o el abedul.


Esto se sabe gracias a estudios palinológicos (polen fósil) y paleoecológicos (ecología de los tiempos prehistóricos) que han llevado a cabo Carrión y colaboradores en 2001 y 2003 en la zona de la Sierra de Gádor y adyacentes. El paisaje era similar al de la fotografía adjunta (tomada en el paraje del Pardo en Madrid que se conserva bastante bien), mientras que el paisaje actual de Benínar es el que se muestra justo más abajo.



Estos investigadores han reconstruido la historia de la vegetación local de la Sierra de Gádor y zonas adyacentes durante el periodo que va desde hace 6850 años hasta hace 1160 años (año 850 después de Cristo aproximadamente). Se han basado en evidencias científicas sostenidas además de por análisis palinológicos (polen fósil), también por análisis de restos carbonosos de incendios forestales antiguos y análisis de carbono 14 para datar exactamente las fechas de los hallazgos.


Estas evidencias han permitido comprender las modificaciones en la vegetación debidas tanto a cambios en la climatología de la zona como a la actividad humana recurrente.
Hace más de 6.000 años, el bosque que predominaba en la zona estaba formado por pinos y árboles de la familia de la encina y el roble (quercus, pero de carácter caducifolio). Desde hace 6.000 a 4.000 años, el pino decae y los quercus caducifolios dominan la zona principalmente. Entre el 4.000 y el 2.000, de nuevo los pinos se hacen mayoritarios, mientras que las especies de quercus son ahora de hoja perenne, como la encina y el alcornoque. Durante los últimos años del Imperio Romano (300 a 400 después de Cristo, hace unos 1700-1600 años), prácticamente el bosque es de pinos. En tiempos más recientes, el pino va siendo suplantado por pastos de gramineas. Casi en tiempos presentes la minería destruyó cualquier clase de árbol con la intención de convertirlo en combustible para extaer el plomo.
Las principales conclusiones del estudio son las que brevemente se van a comentar.

La Sierra de Gádor, y zonas adyacentes, como es el caso de Berja y Benínar, han estado en estos últimos milenios cubiertas de bosque, pero varias de las antiguas especies que en la antigüedad eran abundantes, ahora están completamente extintas como el tejo, el avellano común, el abedul, el aliso común y el mirto o arrayán. Hay otras especies que resultan ahora extremadamente raras, como el madroño, el boj común y el arce granatense. Los registros históricos y toponímicos sugieren que hubo una amplia cobertura de bosque formado por limpiatubos (o árbol del cepillo, o calistemo o callistemon), pinos y robles, pero hace tan solo tres siglos entraron en un proceso de destrucción masiva. Buena parte de la culpa la tiene la industria del plomo que necesitaba gran cantidad de madera para quemar. Las minas de la Sierra de Gádor, Benínar y Turón en 1822 eran líderes mundiales en la producción de plomo. La situación actual desarbolada y constituida por monte bajo se ha modelado por tanto recientemente, y está siendo mitigada en parte en las últimas repoblaciones.


Los resultados obtenidos en el análisis del polen ponen de manifiesto un proceso de desecación y desertización progresivos. La disminución del bosque por vegetación adaptada a la sequedad son producto por tanto y también debido a un cambio climático.

No obstante, la vegetación moderna en la Sierra de Gádor y zonas adyacentes no se puede entender adecuadamente si no es por la acción humana recurrente. En los últimos 2000 años, la acción natural y humana, combinados con el pastoreo excesivo, llevaron a los bosques a un nivel que condujo a la propagación de praderas, matorrales espinosos, comunidades de sabinas y nitrófilas.

Es de destacar que a partir de la época del Bronce Final, que sucede a la Cultura del Argar, hace unos 3.500 años, se incrementó fuertemente el número de incendios forestales, coincidiendo con la extensión de la agricultura. Durante los tres primeros siglos de la invasión romana, los incendios forestales llegaron a ser extremadamente virulentos.

Tras este estudio de Carrión y colaboradores, podemos concluir nosotros que si bien la minería del plomo reciente fue finalmente la que dio la “puntilla” sobre los bosques de la Sierra de Gádor, en particular en Benínar, la construcción del pantano, ha destruido la vega del Río Verde, lo único con vegetación destacable que todavía se mantenía en esta cuenca.

El efecto desastroso de ésta construcción hidrológica se ha amplificado además por la expulsión de los habitantes de Benínar, el consiguiente abandono de los campos no anegados y el empobrecimiento vegetal y zoológico. ¿Dónde están los conejos y las perdices de antaño?¿Por qué ya apenas se oyen cantar los pajarillos, ni siquiera en islas verdes como la Veguilla de Cintas?

Más información en:

lunes 16 de noviembre de 2009

Estás en mis sueños


Estás en mis sueños

En la oscuridad
de mi alcoba
pienso en ti
en esas noches largas
en que no puedo dormir.

Cuando al final
soy alcanzada por Morfeo,
sueño contigo
que estás ahí,
que aun te veo,
que no te has ido,
que no te he perdido.

Vago por tus calles.
Me acompaña la luna,
mi sombra
mi soledad…
Quiero verte y olerte.
Quiero estar contigo.
Quiero estar en ti.

Mis manos acarician
tus bastas paredes
de un blanco inmaculado,
como si fuesen
tu rostro,
de rasgos preciosos,
de pelo hermoso,
que cae sobre tu cara.
La luna ilumina,
Tu bello cuerpo
cual doncella
orgullosa e inocente
vela el sueño de sus gentes.

Ansiedad y angustia
me invaden al ver
que mis manos

no te pueden coger.

Y estamos solas
tú y yo en la oscuridad.


Sombras… penumbra...
quietud… soledad
Una noche más ¡Benínar!
Solo en mis sueños
te he podido encontrar.


Jazmín

Ya están limpiando Las Viñuelas

La Empresa de Gestión Medioambiental, S.A. (EGMASA), empresa pública de la Junta de Andalucía adscrita a la Consejería de Medioambiente, tal como ya se prometió, está procediendo a la limpieza del paraje de Las Viñuelas.

El día 2 de noviembre de 2009, antes de que avanzaran más los trabajos de limpieza, que consistirán en la eliminación de hierbas, zarzales, poda de pinos y finalmente el derribo de uno de los edificios por su estado de ruina, he grabado un video para que quede registro de la situación en que llegó a encontrarse justo antes de su adecentamiento.

Ha sido una pena que Las Viñuelas hayan llegado a encontrarse como están, pero como hay que mirar para adelante, hay que felicitarse de que por fin este maravilloso lugar sea un sitio donde todos los benineros puedan disfrutar de un poquito de su Benínar.

Esperemos que los trabajos de arreglo vayan a buen ritmo, que Patrimonio de la Junta de Andalucía gestione sin mucha dilación la cesión, y que en el más breve tiempo posible, la Asociación Plaza de Benínar empiece a construir su sede social en Las Viñuelas: sede abierta a todos los benineros.



Comprobareis que en el video he puesto la canción "Sé de un lugar" del mítimo grupo andaluz Triana. Ya la había usado en algún que otro video, pero aunque parezca reiterativa, creo que aquí se adapta muy bien su mensaje. La letra es la siguiente:

Sé de un lugar
para tí.

Abre tu corazón
que hoy vengo a buscarte,
amor

Te llevaré a un lugar
donde broten las flores,
amor.

Allí construiremos nuestra casa
que la bañe el sol.

Sé de un lugar
donde brotan las flores para tí,
donde el río y el monte se aman,
donde el niño que nace es feliz.

Sé de un lugar
para tí

Sé de un lugar
donde pronto amanece,
donde juegan los peces
junto a tí,
donde la lluvia cae
y riega la tierra que se nos dió.

Sé de un lugar...


¿Bonita la letra?

domingo 15 de noviembre de 2009

Los molinos de agua

En la Mancha, llana y ventosa como es, para moler el trigo se empleaba la fuerza del viento. En cambio, en la Alpujarra, montañosa como es, para moler el trigo se empleaba la fuerza del agua. Molinos de agua sólo podían tenerlos aquellas poblaciones cercanas a una corriente de agua más o menos fija, como es el caso de Benínar, próxima al Río Verde.
Muchos recordareis los molinos que había en Benínar y quiénes eran sus dueños.

Según Faustino Rodríguez Monteoliva, en su estudio "Los molinos de harina en la Alpujarra de Granada, durante los siglos XVI al XVIII. Léxico, etnografía e historia", la tradición molinera en la Alpujarra, incluida la tradición molinera próxima al Río Verde (Lucainena, Darrícal y Benínar), pudo ser de origen romano. Se basa en que en el léxico propio de los molinos, la inmensa mayoría de las palabras son de origen latino y no árabe, a pesar de que durante siglos los árabes gestionaron los molinos romanos. Incluso el nombre de muchas poblaciones alpujarreñas es latino. Aunque la palabra Benínar es árabe (Hijos del fuego), Lucainena es claramente un nombre romano (como Poqueira, Pampaneira, Bubión, Pitres, Picena, etcétera).

En su estudio, Faustino Rodriguez Monteoliva, muestra un esquema de cómo eran los antiguos molinos harineros que usaban la fuerza del agua de los ríos alpujarreños. El esquema es éste:







Más detalles sobre el funcionamiento y el léxico de las partes del molino están en el trabajo citado (pincha aquí para verlo).

Los que teneis recuerdos de los molinos de Benínar ¿eran así como muestra el esquema? ¿O tenían unas características especiales que los diferenciaban?

Espero vuestra aportaciones.

Aportación de Juan Sánchez (15/11/2009)

Juan Sánchez nos ha escrito un correo con la siguiente información y con tres fotografías muy clarificadoras. Dice lo siguiente:

Hola Rafael, muy instructivo el artículo del molino harinero. Yo no soy un experto en esta materia pero tengo una pequeña idea sobre el particular ya que he visto más de un molino y, además de tenerlos grabados en la memoria, tengo unas fotos que hice, hará un año, en un pueblo de Álava llamado Peñacerrada. Foto 1: Se trata de la casa-molino, que aprovecha el agua de un nacimiento justo al lado del molino. Foto 2: Esta otra es la tolva donde se echa el grano y se aprecia que las piedras, solera y volandera, están tapadas con unas tablas de madera. Foto 3: Finalmente me metí en el cárcavo e hice la foto de los rodeznos, que en este caso son dos. Este molino harinero es de un primo hermano de mi cuñado José Mari, casado con mi hermana Mari Carmen. Prácticamente no hay diferencias entre los molinos de Benínar y este de Peñacerrada. Espero te sirva esta información.
Foto 1
Foto 2

Foto 3

Muchas gracias, Juan.