sábado 14 de noviembre de 2009

¿Dónde está el taranto de Benínar?

En el arte flamenco, del que desgraciadamente conozco bastante poco, hay un palo denominado "taranto", que, junto con la "taranta" y el "fandango", forma parte del "cante de las minas" del flamenco. El taranto, según los expertos, nació en el ambiente minero de Almería, primero como un cante desgarrado, de carácter social, sin acompañamiento musical y posteriormente con la incorporación de la guitarra.

Norberto Torres, especialista en flamenco, en su trabajo "El folclore musical y el flamenco de Almería: Una primera aproximación", indaga los orígenes y la tradición del taranto y supone que está enraizado en los trovos. Para ello lleva a cabo una investigación de campo en las distintas zonas mineras de Almería (Sierra de Gádor, Sierra de Almagrera, Sierra de los Filabres y otras zonas como Rodalquilar o Cabo de Gata), preguntando a los lugareños sobre el taranto.

El objeto de su investigación es evaluar qué queda todavía en la memoria colectiva de las zonas mineras almerienses sobre este cante que nació en ellas. Según parece el taranto tiene su primera forma con Pedro el Morato, Juan Martín, El Cabogatero (1810-1880), Frasquito Segura, El Ciego de la Playa, nacido alrededor de 1840 y que, ya a edad avanzada, mendigó por la capital almeriense con su guitarra, apartando el cante de Almería de los estilos más occidentales de Andalucía, acercándolo a los cantes de Levante. También cabe citar a Juan Abad Díaz, Chilares, nacido en 1868 en el barrio almeriense del Zapillo (Ver artículo de Wikipedia)

Pues bien, la gran sorpresa que encuentra Norberto Torres en su estudio de campo es que prácticamente nadie en Almería, en especial en la zona de la Sierra de Gador, sabe nada sobre el taranto. Como mucho, algún informante recuerda que existían unos cantes antiguos que llaman "mineras", pero sobre tarantos, nada de nada. En la zona de Benínar y el Cid, el desconocimiento sobre esto es absoluto...


Mis preguntas son ¿dónde está el taranto de Benínar? ¿Algún beninero recuerda algo sobre ese cante antiguo que hoy día siguen cantando los flamencos y que nació en estas tierras? ¿Por qué los benineros dejaron de cantar tarantos? Recordad que Benínar fue en otros tiempos zona minera y que sin duda tuvo que escucharse este tipo de cante.

Esto es un ejemplo de cómo la Memoria Histórica de un Pueblo puede olvidarse si nadie se preocupa de ello. Benínar un día pudo ser flamenco y hoy día nadie lo recuerda ¿Nadie?

En el video podeis escuchar a Camarón cantando un taranto almeriense.



Muy interesante es la Peña El Taranto de Almería y lo que dice del taranto la web Horizonte Flamenco

martes 10 de noviembre de 2009

El otoño



En nuestro río teníamos muchos álamos que protegían las orillas de los bancales cuando su caudal aumentaba por el efecto de las crecidas por las lluvias o los deshielos de nuestra Sierra Nevada.
Pero en el otoño empezaba a cambiar su color verde por el de naranja, hasta que perdían todas sus hojas. Esa belleza que ahora no podemos contemplar pero que está en nuestro recuerdo y el motivo de poner esta foto es para no olvidar. Cuando veo en otros ríos imágenes como las que vi en mi infancia siempre me viene a mi recuerdo algo real que contemplé en mi pueblo, Benínar, con sus paisajes y no me puedo resistir a hacer la fotografía correspondiente que aunque no son los álamos de las Majadillas o las del puente o las del Rincón, de tantos sitios que yo viví andando por el río con albarcas que eran comodísimas para cruzar el río. Enseguida se secaban con la arena de la senda hecha por el paso de los animales de carga mulos y burriquillas que se utilizaban para todo tipo de transporte. En esas fechas las casa empezaban a quedarse frías y empezaban a hacerse los primeros braseros, muchos con las cáscaras de almendra. Se preparaban en la calle para luego ponerlos en la mesa camilla y sentarse la familia o los amigos y charlar de los acontecimientos del pueblo. Qué relajados nos quedábamos después de contar cada uno sus incidencias cotidianas. Qué felices éramos y que poco necesitábamos, y aprovechábamos todo.
Cuando en la época de castañas crecía el río y al día siguiente bajaba de caudal, íbamos al río para buscar las castañas que el agua había arrastrado de la sierra, ya que en Benínar no había castañas, pero en la Sierra sí. Nuestro río hasta esto nos lo daba como regalo. Cuántas cosas teníamos y ahora es cuando las valoramos. Hace dos días que yo hacia un comentario en este Foro que decía tengo la calefacción rota estoy envuelto en una manta, a la calle no salgo porque esta lloviendo, y estamos en la calle entre 9 a 12 grados, y hoy os digo estoy en camisa no necesito la calefacción ya que la temperatura es extraordinaria.
El cielo es azul, no se ve una nube, el sol calienta y me pongo una visera, respiro profundamente este aire limpio, miro hacia arriba y veo la sierra, y miro hacia abajo y veo el mar que paz que relajación, y todo esto que contemplo lo estoy haciendo desde mi tierra, la Alpujarra donde está Benínar ¡Habrá algún lugar mejor que este? pues no creo. Si yo me pierdo, que me busquen aquí.
Jose Emilio Molina.

domingo 8 de noviembre de 2009

Ruta del misterio de la Baja Alpujarra


La actividad programada por la Biblioteca Pública Villaespesa que consistía en 4 rutas del misterio basadas en los libros “Enigmas y leyendas de Almería” y “La cara oculta de Almería”, y narradas por el propio escritor, Alberto Cerezuela, tocaron a su fin este sábado con la excursión a la Baja Alpujarra almeriense.

El autobús, con más de 40 personas, llegó a las 10 de la mañana a Berja, donde pudieron visitar su parroquia acompañados de las historias que les narraba Alberto Cerezuela, destacando el relato sobre el “lignum crucis” (trozo de la supuesta cruz donde murió Jesucristo) que albergó el recinto parroquial virgitano hasta que se perdió en el terremoto que asoló la Alpujarra almeriense en 1804.

La siguiente parada llevó al grupo hasta el puente del río Andarax situado al pasar Fondón, donde el autor de los libros sobre el misterio en nuestra provincia contó la experiencia que Joaquín Fresneda, actual alcalde fondonero, pudo vivir en primera persona en agosto de 1974, y que está relacionada con el fenómeno ovni. Tras esto, el autobús llegó a Fondón para que los asistentes a la ruta disfrutasen de la Iglesia de San Miguel mientras Cerezuela contaba los hechos acontecidos en el Cortijo de “Las Paces” donde se D. Juan de Austria y Aben Aboo firmaron la paz tras la rebelión de las Alpujarras, en 1567.

La última visita era Alcolea, quizá el lugar con más interés de la ruta del misterio puesto que allí se cuenta el fenómeno de la “Luz de Alcolea”, muy relacionado con un ser muy alto, vestido de negro, que suele aparecer en el “paraje de Los Llanillos” portando un candil con una luminaria de color rojizo. Esta historia es muy conocida ya que ha sido tratada recientemente por Alberto Cerezuela para el programa “Milenio 3” de la Cadena Ser, dirigido por Iker Jiménez, y son muchos los testimonios que el autor ha encontrado entre los alcoleanos que aseguran ser testigos de este extraño fenómeno.

Cerezuela terminó la exitosa actividad deleitando al personal con una serie de leyendas relacionadas con la tradición alpujarreña mientras hacían un recorrido por el Camino Viejo de Ugijar, las ermitas de San Sebastián y San Ildefonso, el paraje de Los Llanillos con sus olivares y el pantano de Beninar, cuya historia también pudieron conocer los asistentes, quienes, al término de las rutas, expresaron su felicitación a la Biblioteca Villaespesa y al escritor Alberto Cerezuela por la original actividad que han organizado.

El pósito

Durante siglos los campesinos españoles han mirado al cielo invocando la lluvia, sacando santos en procesión para no perder sus cosechas. Esto ocurría un año tras otro debido a lo original de nuestro clima.

En época de sequía las cosechas eran malas y escasas, el precio del trigo se disparaba, aparecía la usura y la gente literalmente, moría de hambre.
Para evitar esto, en 1502 los Reyes Católicos imponen la primera tasa general, es decir, un precio máximo para la venta de cereales, común y permanente para todo el reino de Castilla y con una vigencia de diez años.

Desde 1504 la Corona ordena que cada municipio dedique una parte de sus rentas a obtener un lugar adecuado para almacenar trigo para la provisión de al menos dos meses y para comprar las fanegas necesarias.

En el siglo XVI empezaron a aparecer unos edificios, generalmente en el centro del pueblo o ciudad llamados pósitos. Eran graneros, especialmente de trigo, con el objeto de abastecer de pan a la población, sobre todo en las épocas de carestía y de prestar grano a los labradores para la siembra o para el consumo en los meses de mayor escasez, de este modo también se evitaba la usura.




Felipe II en la pragmática del 15 de Mayo de 1584 estableció la primera reglamentación oficial de estos establecimientos, disponiendo que el dinero recaudado por la venta del grano se guardase en un arca con tres llaves distintas y el trigo en un depósito con dos llaves.
¿Por qué tanta llave? Pues para ponérselo difícil a los que tienen la mano muy larga.






A finales del XVIII existían en España 5.249 pósitos municipales, y a partir de esa fecha se reitera lo de las tres llaves para el dinero y se exigen también tres llaves para el depósito de grano, llaves que debían estar en poder del Alcalde, de un Regidor y del Depositario.

Siempre ha existido la picaresca y en este caso era bastante común que algunos ganasen la voluntad de los interventores para sacar cantidades de grano para vender, por cuenta propia o ajena, otros, ponían en juego argucias o intrigas para entrar en el ayuntamiento y manejar los caudales del pósito y así controlarlos a su antojo.

¿Dónde estaba el pósito de Benínar? En Darrícal. Todavía queda en este pueblo la calle del Pósito que esta por encima de la plaza. No sé si existe aun el edificio pero para eso están los comentarios.
Foto 1. Edificio del pósito de Loja (Granada).
Foto 2. Arca de caudales del pósito de Loja (Granada).
Foto 3. Llaves del arca.

Saludos Benínar.

© copyright Indaloxes 2009

viernes 6 de noviembre de 2009

Doña Pepita



Llevo casi dos años enganchado a Plaza Beninar y el escrito de Doña Pepita me ha animado a escribir unas letras…

No recuerdo exactamente en qué año llegaron a Beninar Don Rafael y Doña Pepita.

Yo por aquel entonces era monaguillo y muy observador como todos los niños de mi edad y, sobre todo, con las personas venidas de fuera.

Lo primero que me llamó la atención, aparte de lo rubia y guapa que era Doña Pepita, era su manera de hablar, aquel castellano “de Castilla”, aquellas palabras tan bien dichas, que comparadas con la manera de hablar que teníamos los niños de Benínar, sonaban a gloria, aunque Don Salvador, que vocalizaba perfectamente, hacia lo imposible por corregirnos.

De Don Rafael recuerdo que era más callado pero tenía aquel gracejo “granaino” que le hacia muy simpático.

Recuerdo las largas charlas que mantenían él y Don Antonio el cura -“mi jefe”- y yo escuchando embobado sus filosofías, mientras Doña Pepita hablaba amigablemente con la “tita” señorita Araceli y Lola Ruiz.

Tuve la gran suerte, por mi condición de monaguillo, de estar cerca de estas personas de las que sólo se podía aprender cosas buenas.

Creo recordar al médico de Turón pasando por Beninar con su vespa y su mujer sentada de lado, atrás, con pañuelo y sombrero. Para los de mi edad, nueve o diez años, la vespa era la atracción principal, como lo era “ la Ossa” de Don Antonio y el seiscientos de Don Rafael.

Parece que estoy viendo a Don Rafael, en la puerta de la ermita, haciendo prácticas de conducir con un señor de Berja o Almería, todo un acontecimiento para los más pequeños, que aunque ya estábamos familiarizados con los coches, el seiscientos era el seiscientos…

A Beninar a finales de los cincuenta estaba llagando aire fresco, gente de fuera con cultura y ganas de compartir y disfrutar de aquél paraíso terrenal, como por ejemplo, los hermanos de Doña Pepita que venían cada verano.

Empezaron las excursiones a Balanegra, se siguieron representando con entusiasmo las obras de teatro y según me cuenta siempre mi hermana Mª Teresa, Doña Pepita enseñaba muchas cosas a las chicas.

Por una Pascua Don Antonio decidió regalarnos a los dos monaguillos un jersey de lana “gorda”. El mío me lo hizo Doña Pepita y el del otro diablillo, Lola Ruiz. Anda que no íbamos chulos a la calle Real abajo “pa tocar a misa”.

Un buen día vino el Sr. Obispo a confirmarnos y, según mi hermana, Doña Pepita se encargó de aleccionar a las chicas que tenían que servir la comida. De esa visita salimos los tres primeros seminaristas de Beninar. Doña Pepita se encargó de preparar nuestro examen de ingreso al seminario y darnos clases de urbanidad y buenos modales ¡Fue la primera vez que me comí una naranja con cuchillo y tenedor! Todas sus enseñanzas nos fueron muy útiles, por lo cual siempre le estaré muy agradecido.

También ayudó y asesoró a nuestras madres sobre el ajuar que teníamos que llevar al seminario.

En Julio del sesenta, bendita sea la hora, salí con once años hacia el seminario de Aguadulce, en aquel coche negro del padre de Río Verde. Solo encuentro algo negativo a ese momento, ahí fue dónde empecé a perder a mi Beninar…

Mi agradecimiento a Don Salvador, a Doña Pepita y sobre todo a Don Antonio, el cura, que con dinero de su bolsillo nos pagó los estudios a los dos monaguillos hasta que conseguimos becas. Pero esto ya lo contaré, quizás dentro de otros dos años…

Juan Gutiérrez

lunes 2 de noviembre de 2009

Donde yo vivía... (y II)


Hablábamos del día siguiente, de que se iban a representar los moros y cristianos, de que hacía años que no se hacían. Todos querían explicarnos en qué consistían y hablaban a la vez. Parecía que estaba viendo un partido de tenis, girando la cabeza hacia un lado y hacia el otro.

¡Por fin vi los moros y cristianos! Qué bonita representación y qué guapos estaban aquellos chicos encima de sus mulos. Y, como todos ya sabéis, por la mañana ganan los moros y por la tarde los cristianos.


Hermosas noches,
hermosos días,
llenos de olores.
de música, de alegría,
de sentimientos,
de recuerdos...
¡pero qué triste la despedida!


Cuando cumplí los 16, llegó el verano, pero no pudimos ir al pueblo de vacaciones ¡Qué pena! lo pasé muy mal recordando en esos días todo lo sucedido el año anterior. Mi pensamiento estuvo allí en cada momento, en misa, en la procesión, en el kiosco, en el baile, en cada uno de aquellos rostros con los que había compartido risas y charlas. Mi padre me dijo que no me preocupase, que si no pasaba nada, ya iríamos al verano siguiente, porque ese año estaban ahorrando para comprar un coche. Y así fue. Al cabo de un año volví a Benínar en un 850 (imaginaos el coche y las carreteras de los año 70) El viaje se me hizo eterno, pero ¡qué alegría volver al pueblo! abrazar a mi abuelos y a mi amigas. A los chicos solo nos estaba permitido estrecharles la mano..., jajaja!

Qué días de ir para arriba, para abajo, de baños en el río, de pasear por el puente y por fin, las fiestas.... misas, procesiones, bailes y ese año corridas de cintas en el río. No recuerdo quiénes había ese año de mayordomos, pero sí recuerdo que trajeron una cinta a casa de mi abuela para que la bordara yo. Me era imposible en tan poco tiempo del que disponía bordar la cinta y no sabia qué hacer. Entonces llegó nuestra querida vecina Rosario y me dijo que la pintara, que algunas lo hacían. Buf!... qué alivio. Quedó muy bonita. Eso sí, me ayudo mi hermano q sabia dibujar muy bien.

El baile ese año fue todo un acontecimiento, al menos para mí. Había un conjunto de Padules llamados los Pejaecas. Esos sí que tocaban canciones chulas. En la Plaza de Benínar, bailé canciones de Adamo, Los Mismos, de Machín, e incluso la preciosa balada "Nights in White Satin" de The Moody Blues, que Miguel Ángel la cantaba como nadie. Recuerdo la letra perfectamente en español.


Noches tan blancas
como blanco satén
cartas escritas
que se rompen después.

Van de la mano
las parejas se ven
cuanto deseo que así
vayamos también.

Y te quiero,
¡Oh!, cuánto te quiero
etc., etc.,


Bailé muchísimo, aunque muchos ratos también los pasaba en la mesa charlando con los que no bailaban. Entre mi hermano y otro chico, que los dos eran muy guasones, no parábamos de reír. Aun parece que los estoy viendo a todos en aquella cálida noche de verano, hablando, y nuestras risas, y la música de los Pejaecas inundando la Plaza.

Llegó la corrida de cintas ¡qué nervios! ¿quién se llevaría la mía? Los chicos corriendo en mulos intentando coger una cinta que luego les colocaba la chica a la que pertenecía. Y allá que se iban a buscar más. Recuerdo quién se llevó mi cinta, no fue quien yo quería pero bueno...

Lo mas difícil, como siempre, las despedidas. Mis padres se levantaron cuando mi hermano y yo volvíamos del baile y emprendimos el regreso a casa ¡qué pena mirar por los cristales y dejarlos a todos allí en la carretera diciéndonos adiós!


¡Qué bonito fue el llegar!
¡Qué triste el partir!
Con qué ilusión fui
y qué pena
al dejarlos a todos allí.

Unas lagrimas resbalaban por mis mejillas. Al meter la mano en el bolso para sacar el pañuelo ¡sorpresa! mi cinta estaba allí ¿Como había llegado? Enjugué mi llanto y al final me dormí...

Fin

Jazmín.

sábado 31 de octubre de 2009

Recuerdos


Me ofrecen la posibilidad de recordar a Beninar y con mucho gusto aprovecho la ocasión.
No soy beninera pero viví allí unos años muy felices de mi vida.

Recién casados nombraron a mi marido médico del pueblo (los mayores recordarán a "Don Rafael"), lo único que sabíamos de él era que pertenecía a la provincia de Almería y que estaba cerca de Turón, donde era cura Don José Ferrer con quien teníamos amistad. Cuando, por medio de este último, estaba convenido que le sustituyera su antecesor, Don Emilio, su muerte repentina hizo que tuviéramos que salir en un par de días hacia allá.

¡Bendita hora! Fueron unos años felices e inolvidables. Allí hicimos amistades que a pesar del tiempo perduran siempre en el recuerdo. Citar nombres sería peligroso, siempre quedarían muchos sin nombrar. Vayan en representación de todos Don Antonio el cura, Araceli "la Señorita" y Dolores, que trabajó en nuestra casa todo el tiempo que estuvimos allí, y de quienes al igual que de todo el pueblo nos despedimos llorando. Para completar diría que no recuerdo haber dejado ninguna enemistad y, con ello, que todos fueron amigos.
Cómo olvidar aquellas excursiones a la playa (en un camión), por el río abajo a Las Angosturas (¿se llamaba así?), los paseos a bañarnos en el estanque de La Mecila donde éramos recibidos con mucho cariño,¡Tántos lugares!

Algunas de las entonces jovencitas y que hoy serán abuelas recordarán cuando nos reuníamos en mi casa para hacer labores, compartir recetas de cocina, algunas charlas de formación...

¿Me habré olvidado de lo más importante? ¡Imposible! Con cuanta ilusión iba yo a mi escuela; Don Salvador con sus niños y yo con mis niñas ¡Cuánto disfruté! lo veo como si fuera hoy.

En fin, lugares, teatros, fiestas, las frutas y las verduras más frescas y jugosas que yo he comido... Empiezo a sacar del "cajon" y no acabaría nunca.

Me parece magnífica la idea de que querais mantener "vivo" vuestro pueblo y que futuras generaciones no encuentren el vacío del lugar de sus orígenes.

Mi agradecimiento a Rosario Ruiz Baños por acordarse de mí, ello me ha permitido compartir este rato con vosotros en "vuestra Plaza".

Un abrazo a todos

Pepita González.
Gracias Doña Pepita, mi primera y querida maestra en Benínar.
Charo.

viernes 30 de octubre de 2009

Utopía


- ¡Buenos días queridos radioyentes! Son las ocho en punto de la mañana y como cada viernes comienza nuestro programa "Cultura y Sociedad".

-Desde Radio Benínar EAJ 204 desde la 92,9 FM les saluda Ramón Rubio.

-Nos alegramos, nuevamente, de estar con todos Uds. Mi equipo y yo entre las ondas, ya veteranas de esta emisora, y con buena onda nos dirigimos a todos los oyentes en este 18 de diciembre del 2051 DIA MUNDIAL DEL EMIGRANTE.


-En esta mañana, un tanto nublada, la temperatura es de 18ºC., el nivel del agua del embalse es de 17 hm3, les damos las gracias por acompañarnos a este programa tan especial, donde a lo largo del tiempo que nos ocupa este espacio de radio difusión, hablaremos de los temas que hoy víspera del trigésimo aniversario de la proclamación de la Tercera República Española nos concierne.

-El Ayuntamiento tiene previsto para conmemorar la Fiesta Nacional de mañana, un ágape en el Salón de Actos Dr. Quero, invitando a todo el pueblo, familiares y amigos a participar en él.

-Asimismo la Excelentísima Diputación Provincial de La Alpujarra, ubicada en la calle de la Esperanza nº 13 de la capital oriental de nuestra provincia -Ugíjar- (la noble "Hortum Sacrum" romana)tiene previsto celebrar, el próximo domingo día 20 a las cinco de la tarde, como todos los años, el Festival de Folklore Alpujarreño al que no debemos faltar para descubrir nuevas voces y recordar las antiguas, dentro del arte de la música, danza y poesía de la que nuestra tierra es tan pródiga.

-Repasamos en primer lugar nuestro correo electrónico para leer dos escritos que nos remiten nuestros vecinos Jennifer Rodríguez, que vive en la calle Ancha del municipio, quejándose que esta pasada noche, entraron unos jabalíes en su jardín rompiendo un trozo de valla, destrozando gran parte del sembrado de boniatos, así como un bancal de lechugas. También, por un tema parecido, el matrimonio, Kevin Pérez y Abigail Salmerón que viven en la calle del Reducto se les han comido las cabras hispánicas las tomateras, habiendo saltado la tapia para lograr tan nutritivo fin.

-Ya lo ven, amigos radioyentes, la prohibición de la caza en todo el Estado español, tiene algunos inconvenientes y los grandes predadores, como el lobo o las águilas no son suficientes para mantener el ecosistema. Esperemos que algún técnico del Departamento de Parques y Jardines del municipio, nos esté oyendo para poder hacer, de nuevo, una caza selectiva, a fin de que trasladen los animales a otras zonas donde escasee la fauna salvaje.

-Por otro lado, hoy nos visitarán un grupo de estudiantes de arquitectura y urbanismo para ver "in situ" las obras arquitectónicas del, ya popular, nuevo Benínar. Acompañados por la delegada de cultura Lola Sánchez, visitarán el templo de diseñó Tadao Ando, de referencia mundial, tanto por su integración en el paisaje como por la atmósfera espiritual que recrea su espacio interior. El urbanismo de Richard Rogers, es otro tema de obligado recorrido, por la incorporación al paisaje abrupto, con riesgo de corrimientos del terreno, que él, con conocimiento técnico de la materia, ha sabido prevenir. Pero sobre todo las preciosas viviendas, que, como un regalo nos construyó el equipo de Javier Barba, gran impulsor del Movimiento Verde de Arquitectura por haber extraído las mejores vistas de los árboles, las rocas y la topografía del lugar. La captación de la luz natural eludiendo los rigores del sol, integrar las construcciones en las laderas perforando parte de la montaña -recreación de las antiguas cuevas- reciclaje del agua y ajardinamiento de las cubiertas de una manera atemporal que responde a la tradición que se inspira en las fuentes vernáculas.

-En fin, los benineros ya estamos acostumbrados a estas visitas y como decimos por aquí, "en Benínar no serás un extraño".Siempre serán bien recibidos.

-Centrándonos en el tema principal que nos ocupa el día de hoy: LA EMIGRACIÓN, primero daremos un repaso a ese fenómeno que fue abundante a lo largo del siglo XX y principios del XXI en España. Leeremos para ilustrar el tema, el informe que nuestra joven antropóloga Paca Pérez ha confeccionado para todos Uds. Como fondo musical nuestro jefe de sonido nos pincha música de Rim Banna (cantante palestina) e Idil Üner con la banda de Selim Sesler (turca), pueblos que al igual que el nuestro, conocieron la indiferencia de los demás. Sus voces envolventes de desgarrada melancolía ponen una nota acentuada a la voz de Paca:

(la emigración)

" Emigrar significa dejar el lugar donde se ha nacido para establecerse en otro distinto sea alejado o no. Desde el lugar de acogida del emigrante lo denominaríamos inmigración. La historia humana es la historia de las emigraciones desde que el "Homo erectus" apareció en Africa no ha dejado de emigrar, poblando la tierra a lo largo de milenios y aun pretende alcanzar otros planetas donde dejar su huella futura; así que todos somos emigrantes o descendientes de emigrantes.

En España, aproximadamente,hasta mediados del siglo XX la población tenía cierta tendencia a permancer en el lugar de procedencia familiar para continuar la trayectoria familiar.
La emigración es una opción de vida, no sólo para minorías, ni personas desesperadas, sino que los seres humanos más indicados para emigrar son los primeros en realizarlo (a excepción de los que por motivos económicos o proyección personal gozan del privilegio de no tener necesidad de hacerlo) los más capaces para progresar abrirán el camino para lo más indecisos.

Los motivos de la migración pueden ser diversos: voluntarios o forzosos. Entre los voluntarios está la mejor perspectiva económica, una ampliación de conocimientos culturales, sed de aventuras...,los forzosos pueden ser por motivos políticos, religiosos, raciales o razones medioambientales (como fue el caso de Benínar, para construir el embalse).

El éxodo rural a las ciudades o poblaciones mayores, deja a los lugares de partida con una población envejecida y sin sucesores que continúen su labor. Hay otro tipo de emigración llamada "golondrina" que es temporal porque se regresa de nuevo al lugar de partida una vez acabado el trabajo. Y otra migración de la que no se habla, porque no se puede mesurar; el desplazamiento físico, pero la permanencia del alma en el lugar de su creación, la que sueña con reagrupar ambos estados, pero pocas veces se consigue, nosotros como hijos de ilusiones desaparecidas, lo conseguimos gracias a nuestro empuje y constancia.
El caso de Benínar, ha sido un ejemplo más, de los que ocurrieron en la provincia de Almería, tierra prolífera donde las haya, puesto que si no hubiese sido así con la emigración masiva que hubo durante el siglo XIX y parte del XX hoy sería una provincia semidespoblada en un terreno yermo. Benínar, ejemplo de tesón y trabajo, no quiso perder su identidad, al igual que los judíos, hasta lograr, conseguir una tierra donde volver a sembrar la semilla de la amistad, que la Ley arrebató pero no convenció.

Actualmente hay pequeños movimientos migratorios copiados de los estados del norte de América que por interés económico y de ascenso en la escala social se trasladan de lugar, pocos mueren en el lugar que les vio nacer, pero pierden parte del espíritu natural que forja el talante del individuo".

Les habló Paca Pérez.

-Bien amigos, después de esta breve, pero interesante, introducción al fenómeno migratorio que nos ha obsequiado nuestra colaboradora habitual del programa, pasamos a ilustrarles, de nuevo, el tema, con una carta que ha llegado a la redacción sin remitente ni firma, aunque por el sello vemos que ha sido enviada desde un país nórdico. Dentro hay una antigua fotografía, color sepia, que ha venido acompañada de un escrito a una desconocida. Esperamos que al final del programa algún oyente nos pueda enviar alguna información de quienes eran los personajes que aparecen en la foto y qué relación tenían con esta misiva que un hombre de nuestro pueblo ha enviado a una mujer de la que estuvo enamorado. El teléfono queda abierto por si alguien nos puede asesorar.


(la fotografía)


-La foto de tamaño estándar, en blanco y negro como corresponde a la época, a pie de página hay un título, algo borroso, que dice: "BENINEROS EN SÚRIA". Centrados por el marco, dos jóvenes y endomingadas parejas, suponemos que matrimonio, puesto que son hombre/mujer, tienen delante de ellos tres pequeños, dos chicos y una preciosas chica rubia de aproximadamente 4 ó 5 años que miran con asombro al fotógrafo con cierto temor infantil ante el desconocido que le apunta con su cámara. Las siete personas están de pie en el centro de una calle que apenas se ve tráfico, sólo algún vehículo comercial aparece aparcado. La calle engalanada por alguna fiesta local, está bordeada por edificios del siglo XIX y principios del XX de una fábrica distinta a las construcciones del sur. Lo más interesante son las miradas de nuestros emigrantes que el fotógrafo congeló en una instantánea para la posteridad.

Una señora muestra una sonrisa de satisfacción, su acompañante mira con recelo, mientras que la otra pareja nos muestra el orgullo y la seriedad del proletariado -el que sólo tiene prole, o sea hijos- pero que han conseguido dar un salto en el tiempo; del Cuarto Estado -el campesino-, al Tercer Estado -el obrero- según la teoría de E.J.Sieyés (s.XVIII). Portadores del hondo sentir de un pueblo que dio un paso de gigante desde la época en que Giuseppe Pelliza da Volpedo (pintor italiano), hoy se cumple ciento cincuenta años, realizó el famoso cuadro, "El Cuarto Estado",vivo y fiel retrato de una época en la que una sociedad avanza pidiendo justicia y pan, cubiertos con pobre vestimenta y enarbolando un bebé como bandera reivindicativa para un futuro más justo.

-Pues bien, ese futuro llegó unos cincuenta años más tarde plasmado en los benineros de la foto. Pequeños y mayores muestran un semblante más risueño, vestidos con trajes nuevos y zapatos lustrosos, ya han conseguido tiempo para el descanso, el ocio y la relación familiar. Los chicos a imitación de sus mayores colocan a la pequeña en el centro protegiendo la "debilidad" femenina. Otras personas que pululan por la calle bullen y dan movimiento a la quietud familiar.

-Disculpen, queridos radioyentes, que me haya atrevido a comparar dos muestras del retrato del siglo XX, la artística y la artesana, pero su valor para nosotros va más allá de la imagen, para situarme en el contexto de dos países, dos estados que a pesar de los siglos transcurridos han bebido de la misma fuente cultural, y como a dos siameses que los separan definitivamente, sin embargo, su corazón sigue latiendo al mismo ritmo que el corazón de donde partieron, para luchar por conseguir el lugar que por derecho propio les corresponde. El ejemplo del esfuerzo que tuvo que hacer nuestro pueblo por conseguir el lugar que les pertenecía, nos dice, una vez más, que nadie regala nada si antes no ha peleado por ello. La historia siempre te ofrece un bis.

-A continuación paso a leerles el escrito que adjunta a la fotografía.


(la carta)

"Dicen que el cisne cuando percibe que va a morir, emite un intenso, melodioso y lastimero canto momentos antes del deceso.

Encuentro sinceridad en el acto físico de escribirte, aunque sé que mi carta ya no la podrás leer, construyo mi despedida alrededor de la misma.

La sinceridad es algo bueno pero no borra lo que ya está hecho.

Igual que no me preocupé de nacer, no me da miedo el morir; la muerte es el broche que cierra el círculo que nos envuelve y nos conduce a todos al lugar de donde partimos. Mi primer llanto que tuve al nacer, lo transformo en un vigoroso lamento, un canto roto de mi pasión contenida a la que privé de libertad, por temor a que fuese herida y no pudiera crecer.

Siempre me he preguntado sino fue un error no decidirme a contarte mis sentimientos hacia ti, probablemente me hubieras rechazado; pero me evitaría reprocharme el intento de haberlo intentado. También pienso que de habernos llegado a unir pudiéramos descubrir, mutuamente, rasgos desagradables o caracteres incompatibles. Pero someter a prueba la ilusión sería más gratificante que dudar toda la vida.

Yo nací en el campo, entre los almendrales reinaba mi cortijo blanco. De una madre enlutada, por la pérdida de su hombre que partió hacia el frente de una guerra suicida, parió este hijo póstumo fruto del dolor que ella sentía y del cual no se recuperó, forjando por fuera su carácter duro y amargo. Con la ayuda de eficientes parteras en una noche sin luna del mes de febrero, entre el aullido del viento y el gemido de un gato en celo, mi llanto se confundía.

Gracias a la leche de burra pude salir adelante. Dí mis primeros pasos entre ganado y palomas cuyo vuelo envidiaba. No sé si por sufrimiento o una fortuita caída de mi progenitora, nací maltrecho y sin gracia, hecho que marcó mi carácter y fortaleció mi sensibilidad, tuve que crecer más rápido que el tiempo me permitía.
Los cerros fueron mi escuela y mis amigos el rebaño que ya conducía de joven por los montes aledaños. Aprendí a contar las estrellas, a pensar en silencio y a leer las compasivas miradas que algunos con mal disimulo, prodigaban a mi deformado cuerpo.
Cuenta que, los pastores son buenos con los números, certeros en sus decisiones y que aprenden a filosofar. Fui de mirada furtiva y parco de palabra, llana y entrecortada.
Al pueblo apenas lo visitaba, siempre de paso y con prisa, hasta el día en que la primavera despertó mi adormecida infancia junto a la orilla del río. Oculto entre cañaveras contemplé tu piel clara y cabello oscuro mientras hacías la colada, tu grácil figura se deslizaba entre limpias peñas, que ibas cubriendo de blanco mantel; como un pincel de Sorolla el sol reflejaba su luz iluminando tu rostro, ese ir y venir, ese acompasado movimiento excitaba mi libido que el onanismo saciaba, fecundando la tierra por la que caminabas descalza.
Desde entonces, por las noches, contemplaba el cielo mirando la estrella polar, imaginaba que tu mirada se uniría a la mía en ese astro plateado, ese ensueño furtivo mantenía mi ilusión, vana esperanza del pobre bardo de feria. Es un momento de la vida que el paso del tiempo convierte en irrepetible.

La naturaleza madre de todos los seres, ingenia nuestra curiosidad, nuestro afán de conocimiento, queremos saber de donde nacen los sentimientos y porqué no los controlamos. La respuesta está en el viento que aviva y apaga a la vez, la llama que sale de dentro.

Cuando mi madre, perdió toda esperanza de que un día aquél regresara, desengañada del todo y hundida en su mal, quiso reunirse con él. Todos comentaban que hay muertes por amor, yo entonces no comprendía las secuelas de una pasión. No esperé mucho tiempo para preparar la partida compungido por la impotencia de no poderla ayudar.
Vendí mi exigua hacienda, mi manada y mi lugar. Cargué ligero de equipaje, con unas semillas de palma, un puñado de tierra gris de la orilla del río que cargué en mi alforja. Vestido con el orgullo del que nada posee, salí antes que el sol se despertara, cuando un descarado silencio avergonzaba el ruido de mis pisadas. Tintineaban las últimas estrellitas a la luz del alba cuando pasé por tu casa que daba a la esquina de la pequeña plazuela, aquella que tú blanqueabas año tras año para la fiesta del pueblo, esa que a veces cruzaba con la emoción contenida de poderte ver de nuevo. Froté con fuerza mi mano por las secantes paredes, para llevarme esencia de tu yacente figura, aunque sólo conseguí una pequeña herida y manchar con mi sangre las paredes de tu hogar, quedaría emparedada con la siguiente capa de cal, impronta de amor del que nunca más regresó.

Siguiendo la estrella del norte, esa que llaman polar, me encaminé por la rambla y más tarde por veredas que acortaron mi camino, acompañado de un arriero que guiaba una recua para alivio de mis pies. Como un nuevo Lot no miraba hacia atrás luchaba contra el deseo de querer permanecer.

Después de dos días de viaje llegué a ver la ciudad, cuando los últimos rayos del sol, por encima de la vega, se filtraban por el Albaicín y del día sólo quedaba una leve luz ambarina. Granada se abrió ante mí como una flor de azahar. Quedé absorto por la fascinación que me produjo el instante de ver la ciudad y recordé al rey Chico, aquel que lloró al dejar su patria y hogar. Con el síndrome de Stendhal me dirigí a la estación y una furtiva lágrima que recordó a Boabdil despidió, para siempre, mi suelo natal.

Me instalé en una ciudad mediana, fría y lluviosa del norte de Europa. El país de acogida me dio parte de mis carencias: enseñanza, salario y libertad de expresión. Añoraba las cosas nimias, las casitas cúbicas que trepaban por la ladera del monte, los bancales que saltaba como escaleras de los dioses, los caminos pedregosos que las caballerías pulían con herraduras brillantes, pero sobre todo tu risa franca resonaba en mis oídos.

Vivía en el último piso de un edificio antiguo que alquilé a una casera. Tenía el suelo de vieja madera y el tejado de pizarra, con un mirador orientado al mediodía. Allí planté las semillas de palmera mezclada con la tierra gris. Cuando la planta creció, al cabo de mucho tiempo, recordé viendo sus ramas de afilados y largos dedos, el poema que Abd al Rahman I dedicó a la primera palmera que sembró en el jardín de su palacio de Madinat al -Zahra:



Tú también eres, oh palma, en este suelo extranjera.
Llora, pues, mas siendo muda ¿cómo has de llorar mis penas?
Tú no sientes, cual yo siento el martirio de la ausencia.
Si tú pudieras sentir amargo llanto vertieras.



Platón dijo que: "los poetas son los intérpretes de los dioses", yo añadiría que la música que destilan sus divinas palabras, es el alivio que refresca el alma.

Me he sentido español aquí, como extraño fui en el sur, soy como un holandés errante que vaga entre tinieblas y aunque insista su mirada no ve nada que le pueda complacer.
Mediante dinero, conocí el sexo fácil, pero en todas te buscaba a ti. Aprendí a no volver a amar. Te quise y no fui feliz, me gustaría saber que felicidad sin amor fue la tuya en tu matrimonio. Qué peso tendría ambos sentimientos en una misma persona. O tal vez amé la idea que tenía de ti. Reprimí mis emociones y las vertí en la cultura. Mi precariedad física es el pago a una vida rechazada, la vida mata, metafóricamente, todo lo que dejas atrás, sólo la pasión me ha hecho afrontar el mundo. La desconfianza en mi me incapacita para establecer una relación más cercana, emocionalmente más tensa. Nunca dejé de pensar en ti.
Los años han ido pasando, donde hubo fuego, hoy, sólo quedan cenizas, sin embargo al amor, como al alma, no hay viento que la apague, pero el alma enferma no puede curar cualquier mal; y mi enfermedad está llegando a su fin.

Tuve conocimiento del nacimiento de tu única hija que no llegaste a ver caminar, porque el cielo reclamaba vocación de serafines. Tiempo después seguiste sus pasos por amor, entonces ya comprendí la fuerza que arrastra consigo la muerte enamorada.
He tomado la decisión de reunirme contigo, y para el tránsito hacia el Hades me acompaña como un réquiem la música de Rashmaninov, el perturbador concierto para piano nº 2. Aristóteles decía que "la música es una imitación de los sentimientos morales", una sensibilidad que conecta con mi propia personalidad.

Sólo estaremos los tres: Dios, la tierra y yo. Emulando a mis maestros Petronio y Séneca, segaré las manos que no te pudieron tocar, para fundir con la nieve del alféizar de mi ventana, mi sangre roja y caliente, cual loca carrera, se reunirá contigo en el telúrico hogar.
Me enterrarán lejos de ti, en un lugar cuyo nombre no es español. Parto sin acritud hacia un país de ilusión, recordando el vuelo de las palomas de mi niñez malherida, para poder, por fin, alcanzar la estrella polar".

Respiremos un poco, queridos radioyentes, para poder digerir la carta tan emotiva, que nuestro desconocido ser, al igual que el canto del cisne clama su plegaria hacia esa desconocida.

-Tal vez la próxima semana, nos llegue más información que podamos ofrecerle.

-Entramos en la recta final de la programación.

-Sólo nos resta despedirnos de todos Uds. para una nueva emisión de "Cultura y Sociedad".

-Hasta el viernes próximo a la hora de costumbre, un saludo muy cordial de Ramón Rubio.



Para quien no haya encontrado su estrella polar o la dejaron volar.
Pedro Sánchez

miércoles 28 de octubre de 2009

Donde yo vivía... (I)


Era una preciosa noche de verano, como cualquier otra. Las estrellas brillaban más que en ningún otro sitio de los que hubiera visitado. El aire olía, como siempre, a jazmín entremezclado con los olores de los corrales, de guisos, de aromas de hierbas, de frutales, ese olor tan peculiar de Benínar que aun hoy no se ha borrado de mi recuerdo. Se oía también el ruido del agua corriendo por la acequia.

En casa de mi abuela, mi hermano y yo esperábamos a que nos pasaran a buscar los chicos del barrio alto. Recuerdo la casa de mi abuela como la casa de todos, tenía unos portones enormes, donde quedaba toda la estancia al descubierto, menos las habitaciones. Era la única entrada de luz. Si cerrabas la puerta, no veías “ni torta”. Todo el que pasaba podía observar lo que estábamos haciendo, si comías, si barrías… durante el día era imposible tener intimidad, aunque a mí no dejaba de resultarme divertido. También era la parada de mucha gente, los que subían o bajaban del barrio alto, incluso muchos que venían en la Alsina, pasaban a saludarnos y se sentaban un rato. Donde yo vivía todas las casas estaban cerradas y solo veías al vecino si te lo cruzabas por la escalera. A mí no dejaba de sorprenderme lo de la casa de mi abuela y a la vez me encantaba poder charlar un rato con los vecinos.

Mientras esperábamos, estaba un poco nerviosa. Por la novedad. Yo no había salido nunca por la noche, era la primera vez que iba a un baile, sola con mi hermano y demás chicos del pueblo. Tenia quince años y era la primera vez que me calzaba unos tacones, no muy altos por cierto. Aun recuerdo cómo se reían de mí aquellos chicos y todo el que me veía pasar la calle abajo, de mi andar por las calles con aquellas piedras tan redondas y enormes. Llegar hasta la plaza era toda una odisea. Por el camino recogimos a algunas amigas más ¡y por fin llegamos a la plaza! Qué preciosa había quedado, toda engalanada de farolillos y papelillos de colores. Nos sentamos en un quiosco a tomar algo. Los chicos no nos dejaban pagar; a mi no me parecía justo y quería pagar lo mío como estaba acostumbrada. Donde yo vivía las chicas siempre nos pagábamos lo nuestro. Empezó a tocar la banda de Ugíjar ¡que desilusión para mí! solo tocaban pasodobles, no tocaban aquellas canciones tan bonitas de la época, que sonaban en la radio y que recuerdo que yo había llevado en discos (tenía un tocadiscos portátil que me acompañaba en todas las excursiones que hacíamos) Me sorprendió mucho ver bailar a mujeres con mujeres. Luego ya de mas mayor fluí comprendiendo que hay hombres a los que no les gusta bailar.

La gente para mí era muy diferente de donde yo vivía, eran más abiertos, más alegres y se volcaban mucho en que mi hermano y yo lo pasáramos bien. Me sacaron a bailar varios chicos del pueblo y también de Turón. ¿Cuántos éramos en una mesa? No lo recuerdo, pero muchos. Qué de risas; risas que salían de lo más profundo de nuestros corazones, esas risas que hinchan nuestro cuerpo y nuestra alma y lo inundan de una felicidad inmensa. Para mí es muy difícil de explicar.
Continuará...
Jazmín.

lunes 26 de octubre de 2009

En fase de redacción el proyecto para reparar el antiguo cementerio de Benínar


La Asociación Plaza de Benínar tiene la satisfacción de comunicar a todos los benineros que el antiguo cementerio de Benínar, que está cubierto por una losa de hormigón actualmente muy deteriorada, va a ser próximamente reparado. El proyecto para su reparación ya está en fase de redacción. Igualmente la asociación quiere dar las gracias a la Dirección General de Infraestructuras y Explotación de la Agencia Andaluza del Agua por su pronta respuesta y la sensibilidad que ha mostrado por la problemática de nuestro cementerio.


En el mes de abril de 2009, la Asociación Plaza de Benínar se dirigió a la Directora General de Infraestructuras y Explotación de la Agencia Andaluza del Agua, Doña Mónica González Bueno, para informarle del mal estado que presenta la losa de hormigón que cubre el cementerio antiguo y nuestra preocupación por esta situación. Se le solicitaba que se abordara una intervención de urgencia para repararlo.

El texto del informe que se envió puede verse pinchando aquí: Informe del estado del cementerio antiguo.

La Asociación Plaza de Beninar acaba de recibir una comunicación oficial de la Agencia Andaluza del Agua, firmada por el Gerente Provincial, D. José Manuel Merino Collado, donde se nos informa que la Dirección General de Infraestructuras y Explotación, en Sevilla, requiere al Director de Explotación del Sistema de Benínar que "soliciten autorización de redacción de reparación de la losa de hormigón del antiguo cementerio". Se nos comunica también que el citado estudio se encuentra en redacción en la actualidad, y tal como se informa además, incluye el proyecto de reparación de la losa.

La comunicación puede verse pinchando aquí: Comunicación proyecto de arreglo del cementerio.

Conservar la memoria histórica de Benínar, objetivo de nuestra asociación, incluye también que el lugar donde reposan en paz los restos de nuestros antepasados sea un lugar que se mantenga con decencia.

Buena noticia para el Día de Todos Los Santos que en próximas fechas celebraremos.

Pureza



Cada día soy más feliz al recordar mis orígenes.

No pasa un solo día sin que añore las noches de azahar de la Molineta, el frecor que subía Cejor arriba, el eco de las conversaciones de los míos, el murmullo de mi río, el rebuzno de mi burra, la campana de mi iglesia…

Recuerdo las sandalias de neumático, eran la última moda, se hacían en cinco minutos, se “enganchaban” y a recorrer mundo, la modernidad, el desarrollo había llegado al pueblo, habíamos evolucionado del esparto al caucho.

Recuerdo los sinsabores de la guerra, el miedo que todos padecimos, los bulos ¿o no? que circulaban a diario. Esos camiones repletos de milicianos con sus fusiles amenazantes, vociferando a todo aquel que osara dirigir su mirada hacia ellos.

Recuerdo el sabor de las papas a lo pobre con cazuela de huevos fritos, de esos que ahora llaman ecológicos y esta de moda, el olor de la matanza, los sollozos de la cebolla, el aroma de la panceta retozando sobre las ascuas.

Recuerdo a las mujeres de mi pueblo, cómo se doblaban sobre una piedra para purificar la ropa en las cristalinas aguas del río, de cómo hacían sus canalillos para desviar un poco de la corriente. Mujeres curtidas por el trabajo y sufrimiento, madres que nos amamantaron con penuria y que nunca nos pusieron una mueca en su cálida sonrisa. Madre, abuelas, hermanas cuyo único futuro era ser las amas de su propia casa.

Recuerdo a esos emigrantes, con lágrimas enjugadas por la pena de abandonar lo único que han amado y conocido. Meses antes habían recibido carta del pariente diciéndoles que allí, en la fábrica hay trabajo. Maletas de cartón piedra aparecieron por doquier en Benínar, algunas hasta de madera, atadas con una cuerda de esparto y todas con un futuro incierto por delante. Montados en trenes de carbonilla envejecimos nuestro pueblo, la juventud de antaño queríamos más de lo que aquella tierra estaba dispuesta a darnos.

Recuerdos y orgullo es lo único que nos queda.
Cejor
Publicado en el foro de Benínar el día 26 de octubre de 2009.

domingo 25 de octubre de 2009

Noticias de interés sobre "Las Viñuelas"


Como ya se comunicó en su día, la Asociación Plaza de Benínar solicitó las Viñuelas para instalar su local social y usar los terrenos colindantes para el pueblo de Benínar. También se informó que estaban concedidas, y a día de hoy se está a la espera de que finalicen los trámites de Patrimonio de la Junta de Andalucía. También se está a la espera de que EGMASA, (Empresa de Gestión Medioambiental de la Junta de Andalucía) proceda a limpiar la zona. Esperemos que sea en breve. En cualquier caso, para las próximas fiestas de Benínar, éstas se podrían celebrar allí, ya que en esas fechas todo estará con seguridad adecentado. Como la resolución final se está alargando en el tiempo, la Asociación Plaza de Benínar estima oportuno explicar ciertas informaciones de interés a sus socios y que complementan las informaciones hasta ahora ofrecidas.

Repasemos los acontecimientos.

El viernes 26 de junio de 2009, una delegación de la Asociación Plaza de Benínar, celebró una reunión de trabajo con representantes de la Agencia Andaluza del Agua en su delegación de Almería. Se preguntó si la Asociación Cultural Hijos de Benínar tenía algún derecho adquirido sobre el paraje de "Las Viñuelas" y contestaron que no, y que no tenían ningún inconveniente concederlas a la Asociación Plaza de Benínar, ya que estaba libre. Para ello dijeron que había que presentar una solicitud por escrito, con un proyecto de actuación justificando el uso, y que serían adjudicadas sin ningún problema.
El día 3 de julio de 2009 se presentó en el registro de dicha Agencia el citado proyecto. De estos acontecimientos se informó debidamente para que los benineros supieran de nuestras actuaciones en pro de Benínar el día 5 de julio de 2009, en este blog. Si quieres recordar esta comunicación, pincha en el siguiente enlace:
Con sorpresa, ya que no teníamos conocimiento de ello, el día 28 de agosto de 2009, la Asociación Plaza de Benínar recibía un requerimiento de la Agencia Andaluza del Agua (con fecha de salida de 19 de agosto), donde se confirmaba que efecivamente el día 3 de julio de 2009 se había recibido nuestra solicitud, pero que 6 días después, el día 9 de julio de 2009, la Asociación Cultural Hijos de Benínar había realizado otra solicitud similar, pidiendo exactamente lo mismo.
En el requerimiento se informa que al entrar en juego otra asociación, se concederían "Las Viñuelas" si se llegaba a un acuerdo para la gestión conjunta de las dos asociaciones. Si no se comunicaba el posible acuerdo en un plazo de 10 días, "se tramitarían por separado ambas solicitudes dándoles el curso que legalmente corresponda".
El texto original de este requerimiento lo puedes leer en toda su extensión pinchando aquí: requerimiento Agencia Andaluza del Agua.
Ante el posible peligro de que Benínar perdiera las Viñuelas por la entrada en competencia de una segunda asociación, la Asociación Plaza de Benínar inmediatamente a la recepción de este requerimiento se puso en contacto con la Asociación Cultural de Benínar para realizar una reunión conjunta. Esta asociación vió también conveniente hacer esta reunión conjunta, y el día 4 de septiembre de 2009 nos reunimos las delegaciones de ambas asociaciones en la Casa de la Cultura de Berja.
En la reunión se alcanzó un buen acuerdo para ambas partes y que consta de los siguientes puntos:
1.- El edificio rectangular que se encuentra el primero y a la izquierda de la entrada del paraje de "Las Viñuelas" será gestionado por la Asociación Cultural Hijos de Benínar.
2.- El edificio siguiente, también situado a la izquierda y que detrás de él se encuentra la denominada "Fuente de las Viñuelas", como va a ser demolido, el solar resultante sería adscrito a la Asociación Plaza de Benínar. Como no le queda edificio a esta asociación tras la demolición, sería ella la que dispondría del aljibe de la citada fuente y la posibilidad de construir un edificio nuevo en el solar.
3.- El agua de la fuente sería compartida a partes iguales por las dos asociaciones, usando la Asociación Plaza de Benínar el aljibe, y la Asociación Cultural Hijos de Benínar construiría otro aljibe cerca de su edificio.
4.- Las zonas comunes serían gestionadas por ambas asociaciones.
Igualmente se llegó al acuerdo de realizar las siguientes solicitudes a la Agencia Andaluza del Agua:
1.- Poder vallar el perímetro por razones de seguridad.
2.- Poder repoblar con árboles autóctonos y ajardinar estas zonas comunes.
3.- Que el recinto de "Las Viñuelas" pueda ser usado para la celebración de las Fiestas Patronales de Benínar, así como la realización de actividades socioculturales y deportivas, etc., en relación con los objetivos y actividades que ambas asociaciones tienen previsto en sus estatutos.
Estos acuerdos y solicitudes fueron firmados conjuntamente por Rosario Ruiz Baños, Presidenta de la Asociación Plaza de Benínar, y por Francisco Ruiz Ruiz, Presidente de la Asociación Cultural Hijos de Benínar. El escrito se presentó finalmente el día 9 de septiembre de 2009 en la Agencia Andaluza del Agua.
Puedes ver el original del acuerdo pinchando aquí: Acuerdo
La Asociación Plaza de Benínar considera que este acuerdo es bueno para los benineros y que supone un hito en la historia de Benínar, tras 27 años de la desaparición el pueblo bajo el agua. A partir de ahora se abre una nueva etapa de esperanza.

sábado 24 de octubre de 2009

Plaza de Benínar ahora está en twitter

Plaza de Benínar ahora está en twitter, el famoso servicio de microblogging.

Ahora se preguntarán ¿Qué es twitter?

Es una página web personal, donde puedes escribir brevemente lo que quieras y recibir de forma automática lo que hacen otros, como por ejemplo, recibir las últimas novedades de Plaza de Benínar.

Dicho de un modo sencillo, Twitter es una página web, un servicio online, donde dispones de una caja de texto donde tienes solo 140 caracteres con los que contar lo que quieras: decir lo que estás haciendo, poner un enlace alguna web interesante...

Es por ello que se le ha venido a llamar "microblogging", en español "Micro-Blog", ya que es como tener un blog pero donde cuentas lo que estas haciendo, en el momento en que lo haces, en pocas palabras.

Para disponer de tu propio twitter solo tienes que registrarte en su página web: www.twitter.com

El funcionamiento de esta web, aunque está en inglés, es muy sencillo. Tras el registro, te aparecerá un cuadro de texto con el sugerente título "¿Qué estás haciendo?"y podrás escribir lo quieras, recordando siempre que debe ser breve.

Como se ha indicado al principio de este artículo, además de contar qué es lo que tu haces, también puedes recibir lo que otros están haciendo. Por ejemplo si entras en el twitter de Plaza de Beninar (www.twitter.com/PlazadeBeninar) y pulsas el botón "Follow" cada vez que en el blog se publique un nuevo artículo, tu recibirás un aviso y un enlace al nuevo contenido. También podrás agregar a otros benineros para contactar con ellos y conocer que es lo que están haciendo.

El siguiente vídeo explica el fundamento de esta web:

viernes 23 de octubre de 2009

¿NO HAY CHUMBOS SIN ESPINAS?


Los chumbos son de color verde-amarillo y llegan a estar rojos cuando están maduros. Son muy buenos, pero cogerlos es complicado, porque están llenos de espinas y hay que saber como hacerlo. Los pinchos son finísimos y una vez que se te meten en la piel es prácticamente imposible sacarlos.

En Benínar se iba a por chumbos temprano por la mañana, utilizando las tenazas del fuego, y antes de comerlos había que barrerlos; para eso, se usaba una mata de bolina o de hierba y se sacudían para quitarles las espinas; después se metían en agua por si le quedan pinchos, que los soltasen. Luego se les hacía unos cortes, en medio y otro en cada punta, para sacar el fruto y comerlo. Nuestras madres nos decía que no nos acercáramos ni siquiera a las chumbas (así se le decía a las chumberas), porque las espinas volaban. Si hace aire te debes poner al contrario del viento porque si no te traerá las púas hacia ti y te pincharán.

También desde pequeños nos metieron en el cuerpo el temor a comerlos porque se dice que es una fruta que impide desahogar el cuerpo convenientemente y si se comen muchos se pueden atascar las personas porque tienen muchas granillas o semillas. Sin embargo, los jóvenes no le temen a nada, como los que se juntaron en una taberna del pueblo e hicieron una apuesta de comerse cien chumbos. “Se trata de hartarse”, decía uno de ellos, y él solo estaba seguro de ganar la apuesta a cambio de una garrafa de aguardiente.

Según los datos de que dispongo, la historia debió desarrollarse de la siguiente manera:

Habían preparado unos cuetones (cubos metálicos) llenos de chumbos y el joven comenzó a ingerirlos con tanta celeridad que el coro de curiosos no paraba de decir a los otros jóvenes que no les iba a dar tiempo a pelar tantos como el otro devoraba por su boca. Estaba eufórico y, entre chumbo y chumbo, se daba sus bailoteos al tiempo que gritaba “ven-ga chumbos, ree-ondos y dulces”.

Luego se sentó en una silla sin parar de comer: parecía que aquellos cubos repletos de chumbos no le iban a durar nada por la manera en que se los ponía en su boca y desaparecían. De vez en cuando, bajaba la mano izquierda y acariciaba la garrafa de aguardiente que le habían colocado al lado, y los espectadores le gritaban “¡vaya tapón que se te va a formar!”.

Se habría comido ya la mitad, cuando paró un momento y se dio unos saltitos como para recalcar: parecía que de una manera controlada empaquetaba los chumbos en su abultada barriga, en filas como los granos de las granadas. “¡Más chumbos!”, gritó, y los congregados siguieron con el jolgorio.

Los otros jóvenes miraban la pila de cáscaras que se había formado en el suelo y proseguían pelando chumbos, aunque pensando preocupados que su amigo iba a enfermar de un atracón. Decían, no es por no pagar la apuesta, pero es que va a reventar y le suplicaban que lo dejase, repitiendo que no era por no pagar.

Había comido ya más de ochenta chumbos, cuando se notaba que la situación de aquella persona empeoraba. Se había puesto muy colorado y el sudor le chorreaba por el cuerpo. Se tuvo que desabotonar la camisa porque ya no cabía en ella, también se desabrochó la correa y algunos botones del pantalón. Al joven le subió como un trombo de gases y soltó un sonoro eructo que le alivió, pero en aquel momento hizo como querer parar. Todos los asistentes, que ya eran medio pueblo, pensaron en silencio que el muchacho se había esforzado y que mereció ganar. El apostante parecía que se dejaba vencer por aquella enorme barriga, que hasta entonces había conducido de manera ágil pero que ahora tiraba de él.

Daban por supuesto su abandono, pero la cosa es que sacando fuerzas de flaqueza, penosamente, sujetándose los calzones con la mano, comenzó a ascender inesperadamente los altos peldaños de la escalera que conducía hacia la cámara que había encima del bar y desapareció metiéndose en la estancia superior dejando a todos con la boca abierta.

Algunos creyeron que se había acostado rendido en la cama del tabernero y los que pelaban los chumbos ya se habían levantado de sus asientos, abandonado la tarea, cuando el joven regresó de nuevo y, tras bajar los escalones muy lentamente, miró a los concurrentes como el que va a hacer una declaración solemne de su rendición y exclamó sorpresivamente:
“¡Ea...!, ¡ya podéis seguir pelando, el paseo me ha bajado los chumbos a los talones!”.

Menudo palmoteo se armó, continuando el espectáculo y volviendo todo el mundo a sus asientos. Así hasta completar la apuesta, siguió el joven aguantando con gran satisfacción del respetable, que no paraban de animar coreando la cuenta atrás.

Pero a penas podía tenerse de pie y controlarse. Notaba como un mar dentro del cuerpo que subía de nivel y le ahogaba; necesitaba aire y el público, que se había arremolinado junto a él, no le dejaba; por eso, tras ingerir chumbo número 99, el penúltimo, pensó que no podía más y hubo de concluir la apuesta porque la cara se le puso de color verde y los ojos como unas brasas. Seguidamente, tras una arcada, de su boca brotó una erupción volcánica de gelatina amarilla y de olor fuerte, que diluvió sobre el público asistente, sin que a nadie le diera tiempo a ponerse a cubierto.

Mojados por el chaparrón, cada mochuelo se marchó a su olivo y así se terminó la historia. Únicamente quedaron en el lugar los taberneros, que tuvieron que ponerse manos a la obra y emplearse a fondo para limpiar la zona. Del joven me dijeron que en varios días no le vieron aparecer por el pueblo

Manuel Maldonado.

martes 20 de octubre de 2009

Reparación de la carretera de Benínar desde el puente de Alcolea


La carretera de acceso a Benínar que viene desde el puente de Alcolea pasando por Lucainena y Darrícal va a ser reparada.


La Diputación Provincial ha librado un total de 220.000 euros para tal fín. Nos alegramos de esta inversión ya que esta carretera es la vía de unión de estos tres pueblos afectados por el pantano, que aparte del daño que para ellos supuso la construcción del embalse, se unía un progresivo aislamiento por carretera. A partir de ahora las comunicaciones mejorarán.


Para más información: